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lunes, 14 de septiembre de 2020

«El Pescador», de John Langan (2016)

Otro libro que ha caído este verano. Esta vez, novela de terror: El Pescador (The Fisherman), de John Langan, ganadora del premio Bram Stoker en el año 2016.

Dividida en tres partes, una introducción que se alarga abarcando el primer cuarto de la novela, una segunda parte que viene a ser una especie de novela dentro de la propia novela, ocupando la mitad de las páginas, y un final en dos tiempos que ocupa el cuarto restante. Al principio se me hizo pesada, cuando no exasperante, pero la segunda parte está bastante bien y la conclusión, aunque previsible (partiendo de que la historia se auto-boicotea en más de una ocasión), tiene una sorpresita final de lo más clásica que deja un agradable regusto malrollero. No sé si la recomendaría, porque la primera parte es un desperdicio de celulosa, el final es un poco “meh” (se ve venir) y, además, la traducción no me ha gustado demasiado (sospecho fuertemente que, en versión original, la prosa gana puntos). Pero bueno, en conjunto no está mal.

Si os va el rollo testimonial y el horror lovecraftiano, puede ser vuestra novela de terror del año. Eso sí, recomiendo la versión original para ahorraros lidiar con la pastosa traducción, en la que una narración oral, tirando a coloquial, se mezcla con repetidas rarezas como “columbrar” y otros cultismos incongruentes (como si “columbrar” no tuviera sinónimos como “entrever” o “vislumbrar”; en fin, es solamente un ejemplo, igual el original va en esa línea, pero me permito sospechar que no, a falta de cotejar las versiones y comprobarlo como es debido).

Si no se hubiera propuesto como lectura compartida en la TerSa (la tertulia de género fantástico de Santander), seguramente nunca me habría fijado en ella, pero tampoco me arrepiento de haberla leído, ojo.

sábado, 19 de agosto de 2017

Alfonso Azpiri (1947-2017)

He tratado de afrontar las últimas horas de horror y miseria humana con humor y filosofía, como recomendaba mi adorado Demócrito, al que tanto estoy recordando últimamente y, de manera especial, en estos dos días que nos ha tocado vivir. Pero me temo que enterarme del fallecimiento de Alfonso Azpiri, a estas alturas de la jornada, pasadas las once de la noche, me ha dado la puntilla. Creo que al final me voy a dormir muy triste. Quizá tenía razón Michel Houellebecq, me cuestiono ahora, como otras veces, cuando me acuesto con pesadumbre, al decir en «Las partículas elementales» que al final el humor no arregla nada, que no importa todo lo que te hayas reído en la vida, porque uno siempre termina con el corazón roto, de todos modos. «El humor no te salvará», dice. Y entonces me pregunto qué habría contestado Azpiri a eso. Y no tengo más remedio que sonreír.

Houellebecq, ¡que te den mucho por saco!

«You know nothing, Michel»...

jueves, 6 de agosto de 2015

"Dark Moon Rising"... Dark PILE OF SHIT Rising!

Como no me apetecía decir más sobre esta «película», no he llegado a las 10 líneas que exige IMDB para los comentarios, así que he decidido ponerlo aquí. Para los que no saben inglés lo resumiré en que «Dark Moon Rising» es una auténtica mierda. No la veáis, en serio. No vale ni para reírse de ella con los amiguetes.

IMDB rating: 7,4. WTF? This flick doesn't deserve even 1. Now I feel like I can't trust the IMDb's ratings anymore!

Do you know what "Fremdschämen" means? In Spain we call this feeling "vergüenza ajena". That's what I felt while watching this pile of cinematic garbage, until the embarrassment for what somebody else did turned into shame for myself. I should have known better! I should have read some reviews first! Now my eyes won't stop hurting and I'll be haunted by the memories of the utter ugliness and stupidity of this movie the rest of the week! (Fortunately my memory is quite poor for bad things).

viernes, 30 de agosto de 2013

«Los Héroes», de Joe Abercrombie

☆☆☆☆½

«Los Héroes» es la quinta novela del escritor británico Joe Abercrombie, del que ya hablé aquí para comentar su novela anterior, «La mejor venganza». Ambas están ambientadas en el mismo universo fantástico que las tres precedentes, que conforman la trilogía de la Primera Ley: «La voz de las espadas», «Antes de que los cuelguen» y «El último argumento de los reyes». Como «La mejor venganza», «Los Héroes» es de lectura independiente, aunque comparte muchos detalles con las anteriores. Además, se ha confirmado la próxima publicación en España de su sexta novela, «Red Country», cuya acción transcurre también en el mismo mundo de ficción. Todas (excepto la última, claro) están editadas por Alianza. ¹

Si la trilogía de la Primera Ley era una fantasía épica pura y dura en clave de low fantasy (en el sentido rolero) con su bárbaro, su mago, su príncipe, su chica guerrera, sus intrigas palaciegas, su espada mágica y su señor oscuro, sus torres, asedios, batallas y demás parafernalia, pero pasada por el filtro realista de Abercrombie, en sus otras novelas el autor británico ha practicado con alegría la mezcla de géneros encontrando su inspiración, principalmente, en las películas de acción de los años 60 y 70.

Así, «La mejor venganza» es, como indica su título español, una clásica historia de venganza inspirada en el hard boiled criminal y el spaguetti western, heredera de “vendettas” cinematográficas como «A quemarropa» (una referencia a la que hizo alusión el propio Abercrombie, en el Festival Celsius 232 celebrado este verano en Avilés), «Coffy», «Lady Snowblood», «De hombre a hombre» o «El gran Silencio». Por su parte, «Red Country» es una especie de western crepuscular que recuerda un poco a «Centauros del desierto», con elementos de las películas de spaguetti western y de exploitation antes mencionadas. Todo ello, naturalmente, en clave de Espada y Brujería; más espada que brujería, eso sí, algo típico de las novelas de Abercrombie. Una mezcla de lo más espectacular.

En «Los Héroes», Abercrombie nos ofrece una novela de guerra inspirada en el cine bélico de los 60 y 70. En todas sus novelas hay ecos del trabajo de directores como Samuel Fuller o Sam Peckinpah pero parece que, en este caso, la inspiración le vino directamente de dos películas basadas en novelas de Cornelius Ryan: «Un puente lejano» (de nuevo mencionada por Abercrombie en su encuentro con los lectores en Avilés) y «El día más largo».

Si habéis leído alguna novela de Cornelius Ryan o James Jones (mi favorito de este género, con obras maestras como «La delgada línea roja» (t.c.c. «Morir o reventar»), «De aquí a la eternidad» o «Silbido», ambientadas en la II Guerra Mundial), podéis haceros alguna idea de lo que os espera en este libro.

«Los Héroes» narra las vicisitudes de un conflicto de tres días entre tropas de la Unión, una civilización de nivel renacentista, y una coalición de hombres del Norte, semibárbaros, liderados por el temible Dow el Negro, un personaje al que conocimos en la trilogía de la Primera Ley. Un punto que tiene en común esta novela con otras de Abercrombie es que suelen compartir personajes, aunque su protagonismo varía mucho de novela en novela. Sin embargo, como en el caso de «La mejor venganza», no es necesario haber leído las anteriores para disfrutar de ella.

En «Los Héroes», la intención del autor era dar un tratamiento más realista a las típicas batallas de fantasía, que generalmente son narradas de manera muy superficial. Desde luego, ha logrado totalmente su objetivo. Aplicar las técnicas narrativas del género bélico al género de la fantasía épica ha sido un gran acierto; creo que nunca se había hecho antes con tanto empeño, y el resultado merece la pena. Personalmente, nunca había visto una batalla tan bien contada en una novela de fantasía.

Otro objetivo de Abercrombie era examinar con atención y detalle el concepto de héroe, un tipo de personaje tradicional en el género de fantasía (de hecho existe todo un subgénero, hermano de la fantasía épica, conocido como fantasía heroica). ²

Una pista del enfoque elegido por Abercrombie nos la da el propio título de la novela. No se refiere a nadie; Los Héroes es el nombre de un monumento lítico que domina una pequeña colina; es un topónimo, como El Álamo (lugar de una importante batalla, crucial en la guerra de independencia de Texas, que tuvo lugar en 1836). En «Los Héroes» no hay héroes de una pieza, a excepción de esos grandes trozos de piedra. El modelo de héroe tradicional de la fantasía épica es diseccionado y analizado en todas sus partes hasta las últimas consecuencias. Abercrombie hace en esta novela un verdadero estudio sobre el heroísmo, explorando y explotando todas sus posibilidades a través de los personajes, con su afán iconoclasta de siempre.

A Joe Abercrombie lo mueve, en buena medida, un impulso de innovación; siempre intenta aportar algo nuevo al género de la fantasía épica. En la trilogía de la Primera Ley quiso aportar un “plus” de verosimilitud en los personajes, los diálogos, los combates, incluso la magia. El resultado es que el esfuerzo que el lector debe hacer para suspender su incredulidad es menor, así que se engancha mucho más a la narración y, cuando lo maravilloso surge, el efecto es mucho más potente.

Joe Abercrombie puebla sus novelas con personajes llenos de vida, con sus complejidades psicológicas y emocionales; la acción, salvaje, soberbiamente narrada, está salpicada de momentos de calma donde brilla el humor negro de los diálogos, frescos y naturales, y todo ello está aliñado con una interesante falta de escrúpulos morales (como la vida misma), algo que para mí siempre es de agradecer. Son novelas corales, en las que el protagonismo se reparte a lo largo de un buen número de páginas (nunca bajan de 700). «Los Héroes» no es una excepción; cumple con todo lo que acabo de referir. Pero, además, el estilo de Abercrombie está más depurado, se nota un progreso en su manera de narrar. Es, creo, su obra más redonda.

¡La recomiendo!



¹ La publicación de «Tierras rojas» (Red Country) está prevista para octubre de este año.

² Aprovecho para insistir en que no se deben confundir ambos términos. En la fantasía heroica (término acuñado por L. Sprague de Camp para designar cierto tipo de historias de espada y brujería, un término acuñado a su vez por Fritz Leiber) siempre hay un héroe principal, protagonista absoluto de la historia (bueno, en las historias de Fafhrd y el Ratonero Gris, de Leiber, son dos; vale, ya me entendéis); en cambio, en la fantasía épica, el protagonismo se reparte y la escala del conflicto entre el “bien” y el “mal” es mucho mayor. Ambos subgéneros tienen otras características peculiares de cada cual que no voy a referir ahora porque no es el momento. Quizá lo deje para otra entrada.

Digo esto porque hasta en Wikipedia mezclan los dos subgéneros (tienen montado un cacao impresionante, dicho sea de paso), y no. Esta confusión data de hace más de 50 años, cuando Michael Moorcock propuso el término “fantasía épica” para el tipo de narraciones de fantasía heroica que escribía Robert E. Howard. Fue entonces cuando Leiber se sacó “espada y brujería” de la chistera. Luego se aprovechó el término propuesto por Moorcock para describir epopeyas fantásticas como «El Señor de los Anillos», enmarcadas en el subgénero High Fantasy. Cuando digo que la trilogía de la Primera Ley es una fantasía épica en clave de low fantasy «en el sentido rolero» es porque los jugadores de rol dan un sentido diferente a estos términos; en realidad, si nos guiamos por criterios estrictamente literarios, la trilogía de la Primera Ley es High Fantasy. También se confunde fantasía épica con High Fantasy, cuando no es más que un subgénero de ésta. En fin, ya digo que no es momento para profundizar en estos asuntos, digamos, “taxonómicos”. Quizá más adelante.

jueves, 18 de julio de 2013

«Danza de tinieblas», de Eduardo Vaquerizo

☆☆☆☆

En Danza de tinieblas, Eduardo Vaquerizo presenta una España alternativa de ambiente steampunk. La historia arranca en la primavera de 1571, cuando don Juan de Austria, que acaba de alzarse con la victoria en la batalla de Lepanto, recibe la noticia de la muerte de su hermano, el rey Felipe II, en un accidente de caza. Don Juan regresa entonces para ocupar el trono. De este modo se forja una España diferente, que en el año 1927 conserva todos los territorios del imperio, está enfrentada con el Papa de Roma y acoge aún a moriscos y judíos.

En Madrid, capital del Imperio, el cabo de alguaciles Joannes Salamanca es llamado a investigar la muerte en extrañas circunstancias de un joven cabalista judío. Junto a un agente de la Inquisición y la misteriosa y bella Rebeca, pronto averiguará que este crimen está relacionado con una serie de asesinatos, que parecen deberse a un intento de desestabilización del Estado por parte de siniestros grupos que ambicionan el poder.

Encontramos aquí un steampunk a la española, con un carácter propio, fruto de una excelente labor de extrapolación de tendencias de toda índole que, sin embargo, a pesar de cambiar el imperio británico por otro español (con su peculiar idiosincrasia que, lógicamente, exige una serie de cambios), es muy fiel en su desarrollo a los cánones del steampunk.

Así, encontramos en esta obra elementos de la ciencia ficción clásica, como los robots, mezclados con tecnología propia de la era del vapor, mecánica de precisión, magia y personajes pintorescos, todo ello aliñado con una acción trepidante y un toque de extravagancia. Para mí, Danza de tinieblas —finalista del segundo premio Minotauro (que ganó Rodolfo Martínez con Los sicarios del cielo)—, sigue siendo la mejor novela steampunk escrita en castellano y la que mejor ha sabido respetar las claves del subgénero, adaptándolo hábilmente a nuestra tradición cultural.

Danza de tinieblas ha conocido ya dos ediciones (Minotauro, 2005; Sportula, 2012) y tiene una secuela, Memorias de tinieblas (Sportula, 2013), que acabo de empezar a leer. Ambas novelas están disponibles en formato electrónico, a un precio muy competitivo, gracias a Sportula (uno de los sellos que mejor ha entendido cómo vender literatura en este formato).

jueves, 5 de julio de 2012

Candidatos a los Premios Ignotus 2012 (XXX HispaCon)


Ricardo Manzanaro ha publicado en el Facebook de Pórtico (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) la lista de candidaturas al premio Ignotus (equivalente español del Hugo) en sus diferentes categorías. Los socios de la AEFCFT pueden empezar a votar ya (en cuanto reciban las papeletas); los aficionados que no sean socios de Pórtico podrán hacerlo presencialmente durante la XXX edición de la HispaCon que este año tendrá lugar en Urnieta, Guipúzcoa, del 12 al 14 de octubre.

Entre los candidatos, dos cántabros miembros de la TerSa, Marc R. Soto e Ignacio Illarregui. Marc está “exiliado” en Madrid y Nacho se va a EEUU dentro de nada, pero da igual; aunque se vayan a otra ciudad, otro país u otro planeta, ¡los que han sido de la TerSa son y seguirán siendo de la TerSa!, menos los que deban dinero o hayamos echado por plastas, claro. :-P Bueno, al lío:


Mejor novela:
  • Cuerpos descosidos, de Javier Quevedo Puchal (NGCficción!)
  • Diástole, de Emilio Bueso (Salto de Página)
  • El escondite de Grisha, de Ismael Martínez Biurrun (Salto de página)
  • Fieramente Humano, de Rodolfo Martínez (NGCficción!)
  • La ciudad enmascarada, de Rafael Marín (Grupo AJEC)

Mejor novela corta:
  • Asesinato en el club nudista, de Roberto Malo (Nalvay Ediciones)
  • El largo camino al mar, de Domingo Santos (Crónicas de la Tierra y el Espacio – Juan José Aroz Editor)
  • La textura de tu piel, de David Jasso (Abismos - Grupo AJEC)
  • Largas noches de lluvia, de Marc Rodríguez Soto (Largas noches de lluvia – Viaje a Bizancio Ediciones)
  • Oniromante, de Víctor Conde (Scylabooks)

Mejor cuento:
  • Casa ocupada, de José Ignacio Becerril Polo (El monstruo en mí – Saco de Huesos)
  • El círculo de Krisky, de Miguel Puente Molins (El círculo de Krisky – Grupo AJEC)
  • El huevo, de David Jasso (Abismos – Grupo AJEC)
  • Mytolític, de Sergio Mars (Catarsi 6)
  • Señor del Moncayo, de Fermín Moreno (Nuevas Leyendas Aragonesas – Mira Editores)

Mejor antología:
  • Abismos, de David Jasso (Grupo AJEC)
  • Crónicas de la Tierra y el Espacio, de Domingo Santos (Juan José Aroz Editor)
  • El monstruo en mí, de José Ignacio Becerril Polo (Saco de Huesos)
  • Nuevas Leyendas Aragonesas, de VV. AA. (Mira Editores)
  • Recuerdos de la vieja Tierra, de José Manuel González (Grupo AJEC)

Mejor libro de ensayo:
  • Blade Runner. Lo que Deckard no sabía, de Jesús Alonso Burgos (Akal)
  • James Whale. El padre de Frankenstein, de Juan Andrés Pedrero Santos (Calamar Ediciones)
  • The Twilight Zone, de VV. AA. (SciFiWorld - Sitges)
  • Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico, de David Roas (Páginas de espuma)

Mejor artículo:

Mejor ilustración:
  • Crónicas de la Tierra y del Espacio, de Koldo Campo (Juan José Aroz Editor)
  • Cuerpos descosidos, de Felideus (NGCficción!)
  • Los horrores del escalpelo, de Alejandro Colucci (Grupo AJEC)
  • Las graves planicies, de Calderón Studio (Grupo AJEC)
  • Noches de sal, de Alejandro Colucci (Grupo AJEC)

Producción audiovisual:
  • Crónicas desde Sepelaci, de Víctor Alós (podcast)
  • Eva, de Kike Maillo (cine)
  • Intruders, de Juan Carlos Fresnadillo (cine)

Mejor tebeo:
  • Aventuras de un oficinista japonés, de José Domingo (Bang!)
  • El héroe, de David Rubin (Astiberri)
  • Las aventuras del Doctor Brande, de Víctor Aguado (La Biblioteca del Laberinto)
  • La muchacha salvaje, de Mireia Pérez (Sins Entido)
  • La protectora, de Keko (De Ponent)

Mejor obra poética:
  • El hacedor (de Borges), Remake, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara)
  • Histerias minúsculas, de Víctor Miguel Gallardo Barragán (Alea Blanca)
  • Porno Ficción, de Diego Doncel (DVD Ediciones)
  • Un extenso poemario sobre la Yihad (Dune), de J. Javier Arnau (Alfa Eridiani 13)

Mejor revista:
  • Calabazas en el trastero (Saco de Huesos Ediciones)
  • Catarsi (Ter Cat)
  • Delirio (La biblioteca del laberinto)
  • Planetas Prohibidos
  • SciFi World (SciFi World)

Mejor novela extranjera:
  • 1Q84, de Haruki Murakami (Tusquets)
  • Accelerando, de Charles Stross (Bibliopólis)
  • Criopólis, Lois McMaster Bujold (Ediciones B)
  • El sueño del androide, John Scalzi (Minotauro)
  • La chica mecánica, de Paolo Bacigalupi (Plaza & Janés)

Mejor cuento extranjero:
  • El bolso de las fadas, de Kelly Link (Magia para lectores – Seix Barral)
  • La carretera de los cráneos, de Iain M. Banks (Última generación – La Factoría de Ideas)
  • Una chica muy especial, de Mike Resnick (Zombimaquia, Antología Z, volumen 4 - Dolmen Editorial)
  • Última generación, de Iain M. Banks (Última generación – La Factoría de Ideas)

Mejor sitio web:

miércoles, 13 de junio de 2012

www.danzadedragones.com

La campaña de lanzamiento de Gigamesh para la nueva entrega novelística de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, «Danza de dragones», está resultando muy interesante. Os aconsejo que os registréis y probéis suerte en las actividades de la web. ¡Ánimo y a divertirse! ¡Hay premios!

sábado, 22 de enero de 2011

«La mejor venganza», de Joe Abercrombie

☆☆☆☆

«La mejor venganza» es una novela de fantasía medieval-renacentista (con unos toquecillos de fantasía nada más) escrita por el especialista Joe Abercrombie, autor de la trilogía de «La Primera Ley», a cuyo “universo” pertenece.

Es la primera novela que leí de este autor y debo reconocer que me gustó bastante. Sus más de 800 páginas no me pesaron (bueno, mi muñeca se resintió un poco, pero no me refiero a eso), es bastante entretenida y a ratos incluso divertida, irónica y cruel, con un punto de sangrienta brutalidad que personalmente agradezco. La edición está bien, con poquitas erratas y una traducción del “espadero” Martín Lalanda que, a primera vista (sin cotejarla con la versión inglesa), es más que digna.

La historia gira en torno a una terrible venganza que resulta sólo ligeramente machacona, gracias al oficio del autor, que la adereza con sutil humor y agradable ironía, diálogos chispeantes y un desparpajo a la hora de repartir sangre e intriga que es muy de agradecer.

La acción transcurre años después de los acontecimientos narrados en «La Primera Ley», con la que comparte algunos personajes que en la trilogía eran secundarios y aquí adquieren una mayor dimensión, como el norteño Escalofríos, que en esta ocasión es uno de los protagonistas, el mercenario Nicomo Cosca o la eficiente y letal Vitari. Con esta obra, Abercrombie vuelve a mostrar su habilidad para la creación de personajes, uno de sus puntos más fuertes.

Los que disfruten con esta novela no se pueden perder los tres volúmenes de «La Primera Ley», que es todavía más entretenida, con elementos fantásticos mucho más presentes (magos, semidioses y demonios adornan la trama con papeles destacados) y personajes igual de atractivos.

Título: La mejor venganza
Autor: Joe Abercrombie
Traductor: Javier Martín Lalanda
Editorial: Alianza
Colección: Runas
ISBN 13: 978-84-206-8332-4
Descripción: 824 páginas, 22×15 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Precio: 20,9 euros en Cyberdark.

martes, 18 de enero de 2011

«Heavy Metal», la revista

Si mis cálculos no andan errados, este mes la revista de cómics Heavy Metal llega a su número 250, sin contar los especiales. ¡Unos héroes!

Ciertamente no es la misma revista que cuando empezaron en abril de 1977; me refiero a la calidad de sus contenidos, con autores que entonces eran lo último de lo último y lo más de lo más (Corben, Druillet y Moebius), mientras que ahora son bastante más modestos... Pero bueno, oigan, ahí siguen como unos jabatos. 33 años y subiendo.

¡Que siga la fiesta!

lunes, 8 de noviembre de 2010

«Alma», al cine

¿Os acordáis de Alma, un cortometraje de animación que fue candidato al Goya en la pasada edición de los premios del cine español? Trataba sobre una niña y una tienda de muñecas. Para los que no lo recuerden (cosa que me extrañaría) o no lo conozcan, aquí lo tenéis:


Alma, de Rodrigo Blaas, en Vimeo.

Al final el Goya se lo llevó el entretenido y comercial La Dama y la Muerte, de Javier Recio, pero el corto del talentoso Rodrigo Blaas, un escalofriante microcuento fantástico de lo que podríamos llamar “nuevo terror español” —y aquí siempre pienso en autores literarios como Santiago Eximeno o Marc R. Soto, que exploran como pocos los lábiles límites entre fantasía y realidad y saben extraer de esos inestables territorios riquezas literarias de lo más inquietantes y turbadoras— se me quedó grabado a fuego, y después de casi un año me parece estar viéndolo todavía, mientras sus divertidos y entretenidos rivales han ido cayendo en los abismos sin fondo de mi memoria uno detrás de otro, sin dejar apenas rastro.

La novedad es que la poderosa DreamWorks, de Steven Spielberg y companía, se ha fijado en Alma y quiere convertirla en un largometraje con producción de Guillermo del Toro, que ha iniciado con DreamWorks una nueva etapa de lo más prometedora. Sin duda, una noticia estupenda para la animación española, en mejor forma que nunca gracias a los éxitos de creaciones como Gru, mi villano favorito, creación de Sergio Pablos que, precisamente, colaboró con Blaas en el desarrollo de los personajes que dan vida (o lo que sea) a Alma.

DreamWorks ficha a Rodrigo Blaas para convertir en película su corto "Alma" (EFE).

lunes, 14 de junio de 2010

Presentación de «Los hijos de las tinieblas», de José Antonio Cotrina, en Santander


José Antonio Cotrina presenta en Santander su última novela, Los hijos de las tinieblas, segunda parte de su trilogía de terror adolescente El Ciclo de la Luna Roja, ambientada en la temible ciudad de Rocavarancolia.

Yo ya he apartado el libro que estaba leyendo (la interesante y comprometida novela colectiva Q, de Federico Guglielmi, Giovanni Cattabriga, Luca Di Meo y Roberto Bui, agrupados bajo el seudónimo Luther Blissett dentro del Luther Blissett Project) para ponerme con Los hijos de las tinieblas; así el viernes tendré el cargador lleno de preguntas que dispararle al bueno de Cotrina.

lunes, 22 de marzo de 2010

Falso resumen de «La casa de la colina negra», de José Antonio Cotrina

Este texto es fruto de un maquiavélico plan para engañar a estudiantes sin ganas de leer/trabajar. Llegué a crear un blog de resúmenes para redondear la trampa, cambiándome el nombre por el de Denéstor Tul, uno de los personajes de la obra de José Antonio Cotrina. No sé si habrá picado alguno, pero a cuenta de esto nos hemos echado unas buenas risas los colegas de Josean en Facebook... :-))) Soy muy malvado, sí.



En la Colina Negra se yergue una casa muy especial, que antaño fue parte de una red mágica de casas unidas por la hechicería, La Telaraña, habitada por seres fantásticos y extendida por todo el mundo. Pero la casa de la Colina Negra había sido aislada, apartada de La Telaraña.

En esa casa viven un mago, un hada y su hijo mestizo, Víctor. Un día, la familia ayuda a una fantasma que huye de La Sombra, un antiguo demonio, y de sus aliados, que la persiguen a causa de un objeto mágico, la cabeza de Asterio —el minotauro de Creta— que La Sombra necesita para recuperar el gran poder que una vez poseyó, y así dominar el mundo. Para ayudar a la fantasma, dañada por sus enemigos, la familia debía regresar a la Telaraña, algo muy arriesgado, ya que todo el mundo mágico buscaba a Víctor, el Mestizo, pues con su sangre podrían resucitar la magia muerta tiempo atrás.

La Sombra secuestra a Cristina, la mejor amiga de Víctor, y utiliza un hechizo para poseer su cuerpo, con el fin de infiltrarse y averiguar dónde está escondida la cabeza de Asterio. Gracias a su astucia descubre que la fantasma había escondido la cabeza en un templo oculto en la selva de Madagascar. Una vez que se entera, hace que el cuerpo de Cristina se tire por la ventana del ático de la Casa de la Colina Negra, matándola, para poder regresar rápidamente a su propio cuerpo, pues no tiene un segundo que perder. La Sombra y sus aliados infernales viajan a Madagascar, perseguidos por Víctor, los padres de este, su tío, una tía abuela bruja, un cuñado licántropo y un primo segundo aprendiz de farmacia, pero el demonio y sus secuaces llegan antes y recuperan la cabeza de Asterio. La Sombra toma la cornuda cabeza y se la coloca como un sombrero, recuperando mágicamente su antigua forma: él es el Asterio original, el antiguo minotauro de Creta que había sido vencido por Teseo, investido nuevamente de todo su poder. Justo en ese momento aparecen allí Víctor y su familia, que tratan de vencer al malvado hombre-toro, pero este los mata a todos menos a Víctor, que hereda los poderes de sus padres y consigue escapar vivo.

Inmediatamente, el resucitado Asterio, que ha recuperado todas sus facultades, acciona una palanca oculta en el altar del templo y se oye un gran estruendo; en realidad, el templo es una nave espacial que había quedado semienterrada en la selva en un pasado remoto, algo que la fantasma ignoraba totalmente. Víctor, escondido en la copa de un árbol, rodeado de lémures y cacatúas calcinados y calcinadas, contempla con impotencia cómo la nave despega y se eleva hasta la estratosfera.

Asterio se sitúa con su nave espacial en órbita geosincrónica sobre el polo sur y envía un mensaje a través de todas las radios de la Tierra, interrumpiendo la emisión habitual de todas las cadenas excepto la Cope, ya que la Iglesia Católica Apostólica y Romana es inmune a la magia. Asterio dice ser un demonio de origen extraterrestre, procedente del planeta Clarín, en la constelación Tauro, y amenaza con destruir el planeta con su rayo de la muerte a menos que todos los gobiernos y organizaciones de la Tierra se sometan a su voluntad.

Pero Víctor no se ha dado por vencido, pues arde en deseos de venganza, y ahora dispone de amplios poderes heredados de su familia después de ser masacrada por Asterio. Decide teletransportarse mágicamente al Vaticano, donde se entrevista con el papa, que le da su bendición. En un sótano del Vaticano se esconde un libro antiquísimo escrito en una lengua desconocida, con caracteres minoicos, que quizá oculte la clave para librarse del cornudo invasor alienígena. Víctor trata de leer el libro, descubriendo con sorpresa que puede entender lo escrito en él, y encuentra un hechizo para convertir a Asterio en vaca lechera, pero no hay bastante magia en el mundo para activarlo. Para ello Víctor necesita al menos dos litros de su propia sangre, lo único que puede resucitar la magia extinguida siglos atrás. Pero si no tiene cuidado, puede morir en el intento. Decide consultar al Consejo Mágico de la Telaraña, pero el método de extracción de la sangre, por decapitación en un altar con velas negras, no acaba de convencer a Víctor.

Entonces el joven mestizo de mago y hada se teletransporta a la Moncloa, donde consulta con el presidente del gobierno, que no sabe qué hacer y llama por teléfono a Barack Obama, que a su vez consulta con sus asesores, y estos consultan con sus asistentes, y estos con sus astrólogos, psiquiatras, peluqueras, quiosqueros, barmen, vendedores de cupones de la ONCE, etc.

El tiempo va pasando y se acorta cada vez más, inexorablemente, sin que se halle la solución. Entonces, por fin, el ginecólogo de Paris Hilton les da la ansiada respuesta: Víctor debe acudir a una unidad de extracción de la Hermandad de Donantes de Sangre, pues es la única manera de obtener el precioso líquido rojo con relativa seguridad. Al darse cuenta de lo sencillo que era, Víctor se da una fuerte palmada en la frente que le deja una marca roja en forma de N.

Cuando Víctor se teletransporta a la unidad de extracción más cercana para sacarse la sangre sólo quedan unos minutos; el plazo dado por Asterio para el sometimiento de la Humanidad está a punto de expirar. Pero allí las enfermeras rehúsan sacarle dos litros, pues es muy arriesgado y el juramento hipocrático se lo impide. Víctor está dispuesto a sacrificarse pero ellas no creen nada de lo que les dice; ni siquiera se habían enterado de la amenaza mundial de Asterio, porque tenían puesta la Cope y sólo habían oído a Jiménez Losantos metiéndose con Zapatero. Víctor decide volver a Roma y le pide al Papa que lo acompañe, cosa que hace, a pesar de que ya ha pasado su hora habitual de irse a la cama, convenciendo rápidamente a las enfermeras de la necesidad y la urgencia de la extracción. A pesar de perder mucha sangre, Víctor se recupera enseguida gracias a sus poderes mágicos, una Coca-Cola y un bocadillo de jamón serrano que le dan en el hospital.

Por fin Víctor tiene el poder requerido para ejecutar el hechizo; logra teletransportarse a la nave espacial de Asterio, situada en órbita geoestacionaria sobre el polo sur (ya que, gracias al agujero en la capa de ozono, es el mejor sitio para atacar con su rayo de la muerte), y consigue lanzar el hechizo justo cuando el cornudo demonio alienígena está a punto de apretar el botón de disparo, tras lanzar una maléfica carcajada de varios segundos de duración, que dan a Víctor el tiempo extra necesario para atacar a su enemigo. El malvado Asterio se transforma mágicamente en una pacífica e inofensiva vaca, a la que Víctor envía mágicamente a pastar hierba a una explotación ganadera de Cicero por toda la eternidad. La Tierra se ha salvado, Víctor regresa convertido en un héroe y es proclamado Presidente del Consejo Mágico de la Telaraña, donde gobierna con benevolente mano de hierro iniciando profundas reformas en los procedimientos mágicos tradicionales, para modernizar la renacida magia, con una insinuación de segunda parte al final, ya que el antiguo presidente no ve con buenos ojos los nuevos aires que Víctor pretende traer a la comunidad mágica internacional.

martes, 16 de febrero de 2010

Frikisubastas (2): «The Man in the Wilderness», de Mervyn Peake

Creo que ya he comentado alguna vez por aquí el talento artístico de Mervyn Peake, el autor de la llamada Trilogía de Gormenghast formada por los tres primeros Libros de Titus (Titus Groan, Gormenghast y Titus Solo) de la serie de cinco que estaba previsto que Peake escribiera (murió antes de poder hacerlo, en 1968). Era un ilustrador notable, y como muestra de ello os traigo una de las últimas "frikisubastas" de 2009 realizada por la casa Christie's: The Man in the Wilderness.


Ilustración en tinta china sobre papel, coloreada al gouache y protegida con una capa de barniz, de 19,7×28 cm, realizada en 1940 por Mervyn Peake para la antología Ride a Cock Horse - And other Nursery Rhymes (Londres, Chatto & Windus, 1940). Ilustra el poema homónimo, que (si no me equivoco) dice así:

The man in the wilderness asked me
How many strawberries grew in the sea.
I answered him, as I thought good,
As many as red herrings grew in the wood.

Preciosa ilustración, ¿verdad? Y cara. Fue vendida en Londres el 16 de diciembre de 2009 por 4375 libras esterlinas (unos 5000 €), cuatro veces por encima del precio estimado por la casa de subastas (cosa rara, pues suelen acertar). El bueno de Peake siempre fue subestimado, pobrecillo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

A la venta «Bebés jugando con cuchillos», de Santiago Eximeno

Desde hace unos días podéis ya comprar esta jugosa antología de ciencia ficción, terror y fantasía de uno de los mejores cuentistas fantásticos españoles (con cubierta diseñada por un servidor, por cierto). Y baratita de precio, además: menos de 10 euros. Una relación calidad-precio muy difícil de mejorar (hoy en día, tal como está el fantástico en España, imposible; bien por el editor).

Edita AJEC y se puede conseguir, entre otros sitios, en Cyberdark.

Yo me “enamoré” de los cuentos de Eximeno con uno de los relatos de la antología, Origami, que leí en el tren de camino a Getafe para asistir a la HispaCon 2003, y que se llevó el premio Ignotus, votado allí por los asistentes. Una auténtica joya, en serio.

En cuanto al libro en sí, por la parte que me toca, estoy muy satisfecho con cómo ha quedado. Al final Raúl se ha decidido, como yo le aconsejaba, por un plastificado brillante que le da más profundidad al negro y resalta los colores; una buena elección de la que me congratulo. Además, la cubierta está francamente bien impresa, los hendidos bien hechos, el lomo bien centradito..., en fin, un buen trabajo.

Lo único que me da rabia es que hasta el lunes que viene no podré empezar a leerlo. Tengo muchas ganas, pero el viernes tengo un examen importante y el fin de semana... Uf...

Ya os contaré lo del fin de semana cuando haya terminado. (¡Si sobrevivo!)

sábado, 8 de marzo de 2008

Gary Gygax (1938-2008)

Ha muerto uno de los padres de los juegos de rol, Gary Gygax. En un rato libre he traducido el obituario de la SFWA; en atención a los muchos colegas aficionados a este tipo de juego, aquí lo tenéis (con un par de precisiones entre corchetes):

Gary Gygax (1938-2008)

Gary Ernest Gygax, co-creador del juego de rol de fantasía "Dragones y Mazmorras", murió el lunes, 5 de marzo, en su casa en Lake Geneva, Wisconsin, después de varios años con problemas de salud que incluían un aneurisma aórtico abdominal. Tenía 69 años.

Junto con Dave Arneson, Gygax desarrolló "Dragones y Mazmorras" a comienzos de los años 70. Ambos fundaron TSR. El juego fue disfrutado por millones de personas y de él salieron revistas, libros, películas y videojuegos que llevaron a algunos de esos entusiastas a leer literatura de fantasía de autores como Robert E. Howard, Fritz Leiber y otros. Muchos autores de hoy reconocen a "Dragones y Mazmorras" el haberles inspirado para empezar a escribir.

Gygax escribió varios libros relacionados, así como muchas novelas de fantasía, incluyendo la serie de novelas "Aventuras de Falcongris" y la saga de "Sagard el bárbaro" escrita con Flint Dille. La primera novela de ficción de Gygax fue una ucronía escrita con Terry Stafford titulada "Victorious German Arms: An Alternate Military History of World War II" ("Las Victoriosas Armas Alemanas: Una historia militar alternativa de la Segunda Guerra Mundial").

Le sobreviven su [última] esposa, Gail Carpenter-Gygax, y seis hijos [de tres matrimonios diferentes].

5 de marzo de 2008

jueves, 26 de julio de 2007

Relato: «No hay caminos al Paraíso», de Charles Bukowski.

Como prometí en el canal de IRC del grupo de noticias de Usenet es.rec.ficcion.misc, he terminado de traducir el relato No Way To Paradise, de Charles Bukowski (1920-1994). Aunque no es ninguna maravilla lo he juzgado interesante para vosotros, aunque sea como curiosidad, por ser un relato de corte fantástico escrito por un autor eminentemente realista. A pesar de esto, no deja de ser un relato de Bukowski, con todo lo que ello conlleva.

La obra de Charles Bukowski, tanto en poesía como en prosa, es bastante conocida. El alcohol, la soledad, las mujeres y la alienación laboral son algunas de las constantes de su labor literaria, que realizaba casi siempre con un extremo realismo, a veces cruel, aunque con un tono desenfadado muy característico de su estilo.

He dicho casi siempre porque, en algunas ocasiones, su viaje literario lo llevó, quizá a lomos de algún delirio alcohólico, a adentrarse en el territorio de lo fantástico. Es el caso de No Way To Paradise, una demostración más de que hasta los autores más identificados con el realismo por la crítica, tan propensa a la etiqueta excluyente, han recurrido y recurren a elementos fantásticos cuando les parece. No es un gran relato, pero me ha parecido curioso y, como las traducciones que he encontrado por ahí no me han convencido demasiado, yo mismo me he puesto a la tarea.

No soy traductor profesional y algunas partes me siguen sonando mal, pero bueno... Es lo que hay. :-))

El relato se encuentra en la antología South of No North: Stories of the Buried Life (1975).

Con todos vosotros, mi humilde versión de «No Way To Paradise», por Charles Bukowski.



No hay caminos al Paraíso

Charles Bukowski


Yo estaba sentado en un bar de la Avenida Oeste. Era alrededor de la medianoche y me encontraba en mi habitual estado de confusión. Es decir, ya sabes, nada funciona correctamente: las mujeres, los empleos, los desempleos, el tiempo, los perros... Al final te limitas a sentarte en una especie de estado catatónico y aguardas, como si estuvieras en el banco de la parada del autobús, esperando la muerte.

Bueno, estaba allí sentado y hete aquí que viene una con largo pelo oscuro, un buen cuerpo, tristes ojos marrones... No me volví hacia ella. La ignoré, incluso a pesar de que se había sentado en el taburete que estaba al lado del mío, cuando había otra docena de asientos vacíos. De hecho, éramos los únicos en el bar, aparte del barman. Pidió un vino seco. Luego me preguntó qué estaba bebiendo yo.

—Escocés con agua.

—Póngale un escocés con agua —dijo al barman.

Bueno, eso sí que era raro.

Abrió su bolso, extrajo una pequeña jaula de alambre y sacó de ella a unas personas diminutas, sentándolas sobre la barra. Tenían unos siete u ocho centímetros de altura, estaban vivos y correctamente vestidos. Había cuatro de ellos, dos hombres y dos mujeres.

—Los hacen ahora —dijo ella—. Son caros; costaban unos dos mil dólares la unidad cuando los conseguí. Ahora andan por los dos mil cuatrocientos. No conozco el proceso de fabricación; probablemente es ilegal.

Aquella gente diminuta se paseaba por la superficie de la barra del bar. De repente, uno de los hombrecillos le arreó un sopapo a una de las mujercillas.

—¡Puta! —dijo—. ¡He terminado contigo!

—¡No, George, no puedes! —lloriqueó ella—. ¡Te quiero! ¡Me mataré! ¡Tengo que tenerte!

—No me importa —dijo el hombrecillo; sacó un pitillo diminuto y se lo encendió—. Tengo derecho a vivir la vida.

—Si tú no la quieres —dijo el otro hombrecillo—, yo la tomaré. La amo.

—Pero a ti no te quiero, Marty. Estoy enamorada de George.

—¡Pero es un cabrón, Anna!, ¡un cabronazo!

—Lo sé, pero le amo de todos modos.

Entonces el pequeño cabrón se abrió paso entre ellos y besó a la otra mujercilla.

—Tengo un triángulo en formación —dijo la dama que me había pagado la copa—. Esos son Marty, George, Anna y Ruthie. George es atractivo, muy atractivo. Marty es un poco cabeza cuadrada.

—¿No es un poco triste observar todo eso...? Em, ¿cómo te llamas?

—Aurora. Es un nombre horrible. Pero es el tipo de cosas que, a veces, las madres hacen a sus hijos.

—Yo soy Hank. Pero esto... ¿no es un poco deprimente?

—No, no me deprime ver esto. No he tenido mucha suerte con mis propios amoríos; tengo una mala suerte horrible, la verdad...

—Todos tenemos una suerte horrible.

—Supongo que sí. En todo caso, compré a esta gente diminuta y ahora los observo. Es como tener una relación, sin los problemas que comporta una relación... Pero cuando se ponen a hacer el amor, me entra un calentón espantoso. Entonces resulta difícil.

—¿Son eróticos?

—Muy, muy eróticos. Dios mío, ¡qué caliente me ponen!

—¿Por qué no haces que lo hagan? Quiero decir ahora mismo. Los observaremos juntos.

—Oh, no puedes obligarlos a hacerlo. Tienen que hacerlo por sí mismos.

—¿Con qué frecuencia lo hacen?

—Oh, son bastante buenos. Echan cuatro o cinco a la semana.

Seguían paseándose por la barra.

—Escucha —dijo Marty—, dame una oportunidad. Tan sólo dame una oportunidad, Anna.

—No —dijo Anna—, mi amor pertenece a George. No hay modo de que sea de otra forma.

George estaba besando a Ruthie, magreándole los pechos. Ruthie se estaba calentando.

—Ruthie se está calentando —le dije a Aurora—. Se está calentando, se calienta de veras.

Yo también me estaba calentando. Agarré a Aurora y la besé.

—Escucha —dijo—, no me gusta que hagan el amor en público. Los llevaré a casa y les dejaré hacerlo allí.

—Pero entonces no podré verlo.

—Bueno, sólo tienes que venir conmigo.

—Muy bien —dije—, vamos allá.

Terminé mi copa y salimos juntos del local. Aurora llevaba a las personitas en la pequeña jaula de alambre. Nos metimos en su coche y colocó la jaula entre nosotros, en el asiento delantero. Miré a Aurora. Era realmente joven y hermosa. También parecía buena persona. ¿Cómo podía haberle ido mal con los hombres? Hay tantas maneras de que esas cosas salgan mal... Las cuatro personitas le habían costado ocho mil dólares. Sólo eso por alejarse de las relaciones y no alejarse de las relaciones.

Su casa estaba cerca de las colinas, un lugar de aspecto agradable. Salimos del coche y caminamos hasta la puerta. Sostuve la jaula con las personitas mientras Aurora abría la puerta.

—La semana pasada fui a escuchar a Randy Newman en el Troubadour. Es estupendo, ¿verdad? —me preguntó.

—Sí que lo es.


Entramos en la sala de estar y Aurora sacó a las personitas, colocándolas sobre la mesa de café. Luego fue a la cocina, abrió la nevera y sacó una botella de vino. También trajo dos copas.

—Perdona que te lo diga —dijo— pero pareces un poquito loco. ¿A qué te dedicas?

—Soy escritor.

—¿Vas a escribir sobre esto?

—Nunca me creerán, pero lo haré.

—Mira, George le ha bajado las bragas a Ruthie. Le está metiendo el dedo. ¿Quieres hielo?

—Sí. No, sin hielo. Solo está bien.

—No sé —dijo Aurora—, realmente me pone caliente observarlos. Quizá es por lo pequeños que son. Me calienta de verdad.

—Sé cómo te sientes.

—Mira, ahora George se echa sobre ella.

—Se le ha echado encima, ¿eh?

—¡Fíjate en ellos!

—¡Dios todopoderoso!

Abracé a Aurora. Nos quedamos ahí de pie, besándonos. Mientras lo hacíamos sus ojos iban de los míos a ellos y de vuelta a mis ojos otra vez.

Los pequeños Marty y Anna también estaban mirando.

—Mira —dijo Marty—, van a hacerlo. Nosotros también podríamos hacerlo. ¿Verdad?

—Espero que sí —dijo Aurora.

La eché sobre el sofá y le levanté el vestido hasta las caderas. La besé en la garganta.

—Te amo —dije.

—¿Me amas? ¿Me amas?

—Sí, de algún modo, sí...

—Está bien —dijo la pequeña Anna al pequeño Marty—, podríamos hacerlo también, incluso aunque no te ame.

Se abrazaron en el centro de la mesa de café. Liberé a Aurora de sus bragas. Aurora gimió. La pequeña Ruthie gimió. Marty se pegó a Anna. Estaba ocurriendo en todas partes. Me vino la idea de que todo el mundo lo estaba haciendo al mismo tiempo. Entonces me olvidé del resto del mundo. De algún modo llegamos al dormitorio. Luego me monté en Aurora para una larga y lenta cabalgada...

Cuando salió del baño yo estaba leyendo un cuento aburridísimo de la revista "Playboy".

—Ha sido tan bueno —dijo.

—Ha sido un placer —contesté.

Volvió a la cama conmigo. Dejé la revista a un lado.

—¿Crees que podríamos estar juntos? —me preguntó.

—¿Qué quieres decir?

—Que si crees que podríamos estar juntos por tiempo indefinido.

—No lo sé. Puede pasar de todo. Al principio siempre es más fácil.

Entonces llegó un grito desde la sala de estar.

—Oh-oh —dijo Aurora. Saltó fuera de la cama y salió corriendo del cuarto. Yo la seguí. Cuando llegué ahí, Aurora sostenía a George en sus manos.

—¡Ay, Dios mío!

—¿Qué ha pasado?

—¡Se lo ha hecho Anna!

—¿Qué le ha hecho?

—¡Cortarle las pelotas! ¡George es un eunuco!

—¡Jo!

—Tráeme algo de papel higiénico, ¡rápido! ¡Podría desangrarse hasta morir!

—Ese hijo de puta —dijo la diminuta Anna desde la mesa de café—. ¡Si no puedo tener a George, nadie lo tendrá!

—¡Ahora las dos me pertenecéis! —dijo Marty.

—No, tienes que escoger entre nosotras —dijo Anna.

—¿A cuál prefieres? —preguntó Ruthie.

—Os amo a las dos —dijo Marty.

—Ha parado de sangrar —dijo Aurora—. Está inconsciente.

Envolvió a George en un pañuelo y lo dejó en la repisa de la chimenea.

—Quiero decir —siguió Aurora—, que si no piensas que podemos conseguirlo, prefiero no volver a hacerlo.

—Creo que te quiero, Aurora.

—Mira —dijo—, ¡Marty está abrazando a Ruthie!

—¿Van a hacerlo?

—No sé, parecen nerviosos.

Aurora regogió a Anna y la metió en la jaula de alambre.

—¡Sácame de aquí! ¡Los mataré a los dos! ¡Sácame de aquí!

George gemía en su pañuelo, en la repisa de la chimenea. Marty le quitó las bragas a Ruthie. Atraje a Aurora hacia mí. Era hermosa, joven y tenía entrañas. Podía volver a enamorarme. Era posible. Nos besamos. Caí en el interior de sus ojos. Entonces me levanté y empecé a correr. Sabía dónde estaba. Una cucaracha y un águila hacían el amor. El tiempo era un idiota con un banjo. Seguí corriendo. Su largo cabello cayó sobre mi rostro.

—¡Os mataré a todos! —gritó la pequeña Anna. Se agitaba y armaba barullo dentro de su jaula de alambre, a las 3 de la mañana.

«Masters of Horror» en Cuatro


El canal de televisión Cuatro emitirá esta serie a partir del domingo, 29 de julio... ¡a eso de las dos menos cinco de la madrugada!, ¡qué mamones! Bueno, en realidad será el lunes 30 (ya sabéis: si dicen la madrugada del domingo, se refieren al periodo de tiempo del lunes que transcurre antes del amanecer; cosas que tiene nuestro idioma).

En fin, habrá que grabarlo o bajarlo de la mula, porque he empezado a seguir la dieta del sueño que he visto en el semanario XLSemanal y pienso seguirla a rajatabla. ¡Por fin he encontrado mi dieta ideal: ponerme hasta el culo en el desayuno y sobar diez horas diarias!

Bueno, a lo que iba... Maestros del terror es una serie de mediometrajes para televisión, independientes entre sí, dirigidos por conocidos cultivadores del género como Dante, Landis, Carpenter, Argento, ¡incluso hay un episodio dirigido por Takashi Miike! La calidad no es siempre la misma, pero tiene auténticas joyas como Cigarette Burns, de John Carpenter.


Masters of Horror en Wikipedia [es]
Masters of Horror en IMDB
Maestros del terror en Cuatro

martes, 24 de julio de 2007

Kim Newman y su abuso del cameo en «El sanguinario Barón Rojo»

☆½

En Gijón, durante la pasada AsturCon, logré depredar unos cuantos libros de segunda mano a un precio casi razonable. Uno de ellos, El sanguinario Barón Rojo (de Kim Newman, autor de El año de Drácula, con la que está relacionada), lo compré convencido por Ricardo Manzanaro que, ante mis dudas, me aseguró que no estaba mal.

Las historias de vampiros, sobre todo si media un tratamiento moderno, me suelen atraer. Ahí están El ansia, de Whitley Strieber, las primeras Crónicas Vampíricas de Anne Rice, Sueño del Fevre, de George R. R. Martin, El misterio de Salem’s Lot, de Stephen King... Y otras menos populares pero excelentes como la fascinante La fase del rubí, de la valenciana Pilar Pedraza, interesante autora a quien el fandom patrio, desgraciadamente, no ha prestado la atención que merece.

También me he llevado chascos desagradables, claro, como las nauseabundas secuelas y precuelas de Entrevista con un vampiro (excepto Lestat, el vampiro y, con muchas reservas, La reina de los condenados) o la bazofia esa de Laurell K. Hamilton Placeres prohibidos (ya estaba avisado trs hojear la adaptación al cómic, pero me pudo la curiosidad), una caca de vaca empalada en una estaca, oda a la pose hortera y la chulería yanqui más casposa y rancia, más propia de las peores teleseries de los ochenta que de una obra literaria.

No tenía El año de Drácula en mi biblioteca, pero tenía antojo de vampiros, así que la cargué en mi estupendísima Palm T|X... y me la leí de un tirón. Es una novela muy entretenida. La verdad es que me gustó bastante. No es una obra maestra ni falta que le hace; le basta con ser ingeniosa y dar una vuelta de tuerca original al pastiche decimonónico, con una mezcla de personajes que recuerda a obras como La Liga de los Caballeros Extraordinarios, el estupendo cómic guionizado por Alan Moore.

La cosa es que, si en la primera novela aparecían varios personajes clásicos de muchos autores diferentes haciendo “cameos” o, incluso, con cierto protagonismo, y se agradecía, en la continuación se abusa tanto de este recurso que llega a cansar. Sale hasta el apuntador; ya en la página 100 parece que ningún personaje del fantástico decimonónico puede haberse quedado fuera, pero el desfile sigue y sigue. Lo que en El año de Drácula hacía gracia, en El sanguinario Barón Rojo llega a fastidiar y a estorbar. Newman introduce en la historia a estos personajes, la mayoría de las veces, por puro capricho, a veces con calzador, convirtiendo su novela en una especie de "Torrente III" con vampiros.

Una cosa es dar unos toques para ambientar y rendir pleitesía a los ídolos, y otra es lo que hace Newman en El sanguinario Barón Rojo. Es como esos que tienen la suerte de poder casarse en una preciosa catedral gótica y se lían a atiborrarla de lazos de falso satén rosa con flores de plástico para “adornarla”.

Sirva como ejemplo de lo que no se debe hacer cuando se decide recurrir a este tipo de homenajes.

domingo, 22 de julio de 2007

Ilustraciones de Mervyn Peake para «La casa desolada», de Dickens


Buscando grabados antiguos para un trabajo he encontrado unas ilustraciones de Mervyn Peake que no conocía. Como sabéis, Peake fue el autor de la inacabada serie de Titus Groan.

Muchos lectores de la mal llamada “Trilogía de Gormenghast” desconocen su faceta gráfica. Lo cierto es que Peake comenzó su andadura artística como pintor e ilustrador, haciéndose un nombre como retratista de la “buena sociedad” londinense. Estos dibujos sirvieron para ilustrar La casa desolada, de Charles Dickens (a quien Peake, por cierto, admiraba profundamente):


jueves, 31 de mayo de 2007

«Neverwhere», la serie de TV


Muchos conoceréis la primera novela de Neil Gaiman, Neverwhere, que recientemente ha sido brillantemente adaptada al cómic por Mike Carey y Dann Fabry para el sello Vertigo de la compañía DC. Es, como bien resume Xavier Riesco, «un curioso cruce entre Bosque Mitago de Robert Holdstock y Dentro del laberinto de Jim Henson». Una historia típicamente suya, sobre el solapamiento de lo mítico y lo cotidiano, esta vez en la persona de un simple mortal que, casi por accidente, se ve inmerso en una realidad subterránea, mágica, poblada por personajes fantásticos.

Teniendo en cuenta que se trata de la primera novela de Gaiman y que tiene todos los errores y los aciertos típicos de él, recomiendo tanto la novela como el cómic a quienes no conozcan la obra, si les gusta la fantasía. Ahora bien, que nadie cometa el error de ver la serie de televisión. Ni siquiera los más fans de Gaiman, aunque sé que algunos no podrán resistirse, deben hacerlo. Nadie debería sufrir lo que yo he sufrido viéndola.

Lo primero que llama la atención de este telefilme de 180 minutos repartidos en seis capítulos es su temprana producción: 1996. Esto se explica porque, en realidad, la novela es una novelización de la serie. En efecto, Neverwhere nació como un proyecto televisivo que la BBC hizo triste realidad en 1996. Luego Gaiman aprovechó su propio guión para convertirlo en novela.

Lo segundo que llama la atención es su fealdad. Lo cutre que resulta todo. Estéticamente, es espantosa. Igual a los amantes de lo cutre, fans de Ed Wood y demás fauna, les interesa (me consta que hay gente que ha apreciado el aire “retro” de la serie, a lo Doctor Who; les mola su aspecto chapucero y pobretón porque les recuerda la infancia, las tardes delante de la tele en blanco y negro y las clases de manualidades en el cole). Todo, desde los vestuarios al decorado, es tan pobre que resulta difícil describirlo. Las actuaciones son patéticas, los efectos especiales dan pena. Las virtudes del guión de Gaiman quedan completamente diluidas en un océano de despropósitos estéticos como no se veían desde Plan Nine from Outer Space o el último desfile de Agatha Ruiz de la Prada.

Para rematarlo, las actuaciones son tan malas y la dirección tan cansina que consiguen que la trepidante historia de Gaiman, con su buena intención maravillosa y todo, resulte mortalmente aburrida. Algo que, afortunadamente, no pasa en manos de los habilidosos Carey y Fabry en el cómic, que recomiendo especialmente (incluso más que la novela).

Repito: no veáis la serie de televisión. ¡No la veáis!