lunes, 9 de enero de 2006

Dibujos antiguos


Ilustraciones de La Littèrature fantastique & terrible, artículo de Gaston Deschamps publicado en la revista Je sais tout (15 de septiembre de 1905):

El perro de los Baskerville
La guerra de los mundos
La guerra de los mundosLos depredadores del mar
Los primeros hombres en la Luna


La guerra de los mundos. El brasileño Alvim Corrêa ilustró la edición francesa de L. Vandamme (1906):

La guerra de los mundos

El relato How Will The World End? (¿Cómo terminará el mundo?), una especulación catastrofista de Herbert C. Fyfe, fue ilustrado por Warwick Goble para la revista Pearson’s Magazine (julio de 1900):

¿Cómo terminará el mundo?

Un mundo helado

Bestias on the rocks

Toma mariscada, toma...
Tierra, trágame

viernes, 6 de enero de 2006

C'est qui ce Mazinger? (Goldorak)

Fue por casualidad. Buscando cosas de Mazinger Z hace ya unos meses, encontré una imagen curiosa, una recreación infográfica de un robot gigante parecido a Mazinger, con el que alguien lo había confundido al dar nombre al archivo. Lo reconocí al instante, de todos modos; era Goldorak (con acento en la A).

Goldorak 

Goldorak, recreado por la infografía moderna

Cuando iba a Francia, a Amiens, a pasar unos días con mis abuelos (normalmente en fechas como las presentes), echaba de menos a Mazinger como no os podéis imaginar. Pero no tenía más remedio que conformarme, porque en Francia no echaban Mazinger por la tele; tenían a Goldorak.

Ahora ya sé que son los dos japoneses y prácticamente de la misma familia, pero yo a Goldorak lo veía como la “copia” francesa de nuestro ibérico Mazinger pata Z. Anda que no he tenido discusiones de pequeño (en mi casi olvidado francés) con los vecinitos de la rue de l’Amiral Perrée sobre el puto Goldorak. Que si Mazinger le daba mil vueltas, que si Koji era mucho más guay que Actarus, que si las tetas de Afrodita A eran más grandes que las de Phénicia..., todo menos «puños fuera», por no abusar de mi superfuerza (los pobres eran unos alfeñiques) y porque Mémé Miyenne me podía castigar sin crêpes (un riesgo absolutamente inasumible).

El caso es que son los dos más o menos parientes; pertenecen al mismo universo de ficción creado por el mangaka Go Nagai y llevado a las pantallas por la factoría Toei. Goldorak era una especie de secuela de Mazinger Z; hasta salía Koji, ya mayorcito. Lo que pasa es que le habían cambiado el nombre por Alcor, así que los coleguitas de Amiens no se enteraban cuando les hablaba de Koji. ¡Hay que ver!, ¡jodíos traditori!

Durante años (no muchos) estuve yendo a clase de judo con un macuto de Goldorak chulísimo que me regaló, si no recuerdo mal, mi tía Brigitte. En él guardaba el traje de judoka, el cinturón naranja, las chanclas y la toalla. Ay... ¡Cómo lamento no conservarlo!

martes, 3 de enero de 2006

Mazinger Z (1:1)


La notoriedad lograda por el infografista José Manuel Liébana con su modelo de Mazinger Z (ver entrada anterior) me ha recordado que en cierto lugar de Tarragona, de cuyo nombre no quiero acordarme, existe un modelo a tamaño natural, en fibra de vidrio, de nuestro robot. ¡En serio!

Un par de enlaces:

1. Crónica de una aficionada.
2. Unas fotos de la estatua.

De postre os pondría la increíble versión rockera del tema de la serie a cargo de Los Petersellers (lo confieso, soy un peterfan) pero no puede ser; la tenían en su página para descargarla (junto con muchas otras) pero la han quitado, los muy capullos. En fin, si podéis escucharla, no os la perdáis. Sonrisa garantizada.

miércoles, 28 de diciembre de 2005

I Congreso de Fantasía y Ciencia Ficción del Mediterráneo (una parodia de Jean Mallart)

Del 27 al 28 de mayo se celebrará en la localidad almeriense de San Juan de los Terreros el Primer Congreso de Fantasía y Ciencia Ficción del Mediterráneo.

Este congreso ha sido concebido como parte del programa de Alianza de Civilizaciones del presidente del Gobierno español, don José Luis Rodríguez Zapatero, con la colaboración de la joven Universidad de Almería.

Para que la participación de ponentes extranjeros sea mínima, la organización ha buscado a conciencia la colaboración de las entidades y asociaciones menos representativas de Marruecos, Francia, Italia, Croacia, Eslovenia, Serbia-Montenegro, Albania, Grecia, Turquía, Chipre, Egipto, Túnez, Libia, Líbano, Siria e Israel, con el fin de reducir en lo posible el número de visitantes de estos países, dado el "efecto llamada" que podría generar la excelencia del programa previsto, que no se conocerá completamente hasta haber comenzado el evento y en el que figuran, entre otros actos, una exposición sobre el pulp magrebí que tendrá lugar en la próxima población de Pulpí.

Varios escritores y editores del área mediterránea han expresado su interés en participar, siempre que no acudan al congreso personas de países enemigos. Gracias a ello, es de esperar que no acuda ningún escritor de fuera de España, lo que el aficionado español, harto del dominio extranjero en el terreno de la ficción fantástica, sin duda agradecerá.

El Congreso tendrá cuatro conferencias plenarias (a cargo de Ana Ramos Calvo, Christos Konstas, Izz al-Din al-Madani y Marta Janell) y 5 sesiones temáticas, aún sin definir, relacionadas con la ciencia ficción y la fantasía producidas en el área mediterránea.

La organización contactará con los expertos que deseen participar en el Congreso, en cualquiera de sus sesiones temáticas y mesas redondas, según vayan entrando por la puerta.

Además, se ha llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Águilas, sita a sólo 8 kilómetros de la sede del Congreso, para que los editores y libreros interesados puedan montar allí sus stands, al módico precio de 100 euros/m².

El Congreso se cerrará con una Cena de Gala con un rico menú a base de cerdo ibérico, por sólo 50 euros. *

Podrá encontrar más información en la página web del Congreso, http://www.ual.es/Congresos/CFCFM2006/. A falta de tres días para el inicio del Congreso, pondremos a disposición de los que deseen asistir información útil acerca del alojamiento, transporte, precio de inscripción, bares de enfrente y programa de actividades culturales. Para cualquier información adicional puede contactar con el comité organizador local en fandeagullo@ual.es, o directamente con los organizadores de cualesquiera de las sesiones temáticas.

Cordialmente,

el Comité Organizador.

                 
* Los asistentes que no deseen comer cerdo tendrán a su disposición un menú alternativo consistente en puré de acelgas, ensalada de lechuga y, de postre, una pera.

sábado, 24 de diciembre de 2005

¡Feliz Nochebuena!

FELICES FIESTAS

«¡Ho, ho ho! (Cuento de Navidad)», de Jean Mallart


PAPÁ NÖEL estaba preocupado. Se había quedado sin dinero; estaba arruinado. Ningún banco aceptaba prestarle nada, pues no disponía de avalistas ni de bien alguno que pudiera servirle para respaldar los créditos que necesitaba. No tenía dinero para huir a otro lugar con una nueva identidad, como había hecho ya tantas veces. Estaba acabado.

—Si es que no se puede ser bueno en esta vida —se quejó amargamente Papá Nöel mientras se servía su tercer benjamín de espumoso barato.

—Y tanto —asintió Mamá Nöel, que acababa de pasar dos horas achicharrándose los sesos con el secador para mantener sus blancos rizos rizados—. Mira que te dije un millón de veces que no fueras regalando cosas por ahí, que luego no dan ni las gracias. Malditos desgraciados...

—Tienes razón, Mamá —murmuró Papá Nöel apurando su copa.

—Sí, Klaus, y tanto que tengo razón. Al menos, ahora que por fin estás arruinado, ¿eh?, viviremos más tranquilos. Gracias a Dios por eso; serías capaz de salir también esta Navidad sólo para quedar bien. ¡Y yo a morirme de asco aquí, cuidando a los renos! Hace un siglo que no vamos de vacaciones por culpa de esa estúpida manía tuya.

—Algún día te llevaré al Caribe —dijo Papá Nöel mientras se servía más burbujas—. Ya verás qué bien, qué calorcillo más rico.

Mamá Nöel hizo una mueca de desagrado, pero se mordió la lengua. ¡A buenas horas, mangas verdes! —nunca mejor dicho— Un siglo atrás le había prometido Venecia, y París el siglo anterior. Nunca cumplió tales promesas... Ahora, sin una sola moneda en el arcón, sabía con certeza que tampoco cumpliría la que le había hecho esta vez. ¿Qué iba a hacer ella en el Caribe, de todos modos, ahora que su cuerpo estaba fofo y envejecido? Se moriría antes de desnudarse para tomar el sol, y ligarse a un nativo quedaba descartado, por supuesto. ¡Diablos! Debió escapar cuando tuvo ocasión, aquella vez que Klaus olvidó las llaves del trineo en el contacto. Así podría haber gozado de la vida. Y la Viagra había llegado con trescientos años de retraso. Nunca había conocido el placer, ni otro calor que el de la boñiga de reno quemándose en la estufa, y todo por culpa de la loca generosidad de su esposo.

—Eras un hombre rico, Klaus, y lo has dilapidado todo. Tantos años de clandestinidad, tantos esfuerzos y dinero gastados tontamente para proteger tu identidad, huyendo de un punto a otro del maldito Círculo Polar, huyendo de jugueteros estafados y soñadores fanáticos que se empeñan en creer que existes, cuando todo el mundo menos tú sabe que Papá Nöel son los padres. ¡Debería darte vergüenza! Me has dado una vida de mierda.

—Cariño... Vamos, no hables así... ¿Quieres una copita de champán? —dijo Papá Nöel, intentando calmarla.

—¡Ni se te ocurra salir esta Navidad!, ¿me oyes? No pienso pasar esta Nochebuena sola. ¡Si yo me fastidio, tú también! Si te veo poner un solo regalo en el maletero del trineo, te mataré.

—Pero es que es mi vida, cariño, compréndelo, es mi imperativo vital, mi razón de ser —se quejó Papá Nöel. Tenía los ojos enrojecidos y la voz gangosa.

—¡No tenemos dinero! ¡Se acabó Papá Nöel, se acabó andar por ahí como un vulgar ladrón, violando domicilios y asaltando jugueterías! ¡Se acabó! —chilló mamá Nöel— ¡A partir de mañana dejas esa tontería y te buscas un trabajo como es debido!

La víspera de Navidad, unas horas antes de la Nochebuena, los duendes fueron a buscar a Papá Nöel.

—Tenemos que decírselo —declaró el mayor de ellos antes de partir.

—Sí —reconoció otro—, aunque creo que sería mejor que esperáramos hasta Nochevieja.

—No pienso trabajar gratis esta Navidad; todavía no hemos cobrado los atrasos de la Navidad anterior y tengo duendecillos que alimentar.

—Eso es; le diremos que si no paga por adelantado, retrasos incluidos, iremos a la huelga.

Pero cuando llegaron a la casita de Papá Nöel y se disponían a llamar a la puerta, algo llamó su atención.

—Qué extraño —dijo el duende mayor—. Mirad, la puerta está abierta.

—¿Con este frío? Pues sí que es raro. Pero si está abierta, podemos entrar, ¿no? Se me están congelando las puntas de las orejas aquí fuera —dijo otro duende.

Así que entraron en la casita... y, al momento siguiente, salieron corriendo y dando alaridos.

Sólo el duende más viejo se quedó. Se acercó a Mamá Nöel y cerró sus exorbitados ojos; luego fue a buscar un cuchillo para descolgar a Papá Nöel de la viga principal del salón.


© Jean Mallart 1998
¡Feliz Navidaaargh!

miércoles, 21 de diciembre de 2005

Cena Anual de la TerSa 2005


Navidad a la japonesaYa se está convirtiendo en una tradición; es la segunda vez que se hace, pero me da la sensación de que cada año que venga vamos a seguir reuniéndonos un montón de amigos de la “cosa nostra”, nativos de Cantabria y de otras comunidades, en algún restaurante de Santander (el japonés Sakura, en esta ocasión) para comer, charlar, reír y compartir noticias, recuerdos, chascarrillos, ideas, recomendaciones y libros de género fantástico.

Este año han llegado visitantes desde Asturias, Barcelona, Madrid, Vitoria y Vizcaya. ¿Cuántos? Pues un montón, con su buena dosis de cyberdarkianos, como es natural, ya que la página de Cyberdark sirvió para que muchos nos conociéramos. Por orden de copy & paste de un repaso hecho por Nacho Illarregui en la lista de correo de la TerSa, fueron:

Ricardo Manzanaro, César Higuero (Kaesar), Rodolfo Martínez, Marisa Cuesta, Javier Cuevas, Germán (Herrán, si no me equivoco), Iván Olmedo (Odemlo), Nimrodelisa, José Antonio Cotrina, Natalia y Alejo Cuervo. Más 12 habituales de la TerSa: Lessa y Carlos, Nacho Illarregui y Paula, Marc R Soto, Luisa (Egwene), Álvaro (El Peras), Nacho Uriel (Uri), Marisa Gut, Ana (Shelvatica) y yo (Juan). Faltaron a la cena el poeta Vicente García Escudero, que se sintió mal y se fue a casa a última hora, e Iván (Cyric) que no pudo venir. También echamos de menos a Manuel de los Reyes, que sigue en Alemania muerto de frío y morriña; vaya un abrazo para allá.

Una noche impagable, con Alejo Cuervo y yo instruyendo a Kaesar, Ricardo y El Peras en el uso de los palillos japoneses y comiendo pescado crudo como si tal cosa, Javier Cuevas lanzando dardos como si tuviera delante a Gª Bilbao, el gigantesco Germán pidiéndome una camiseta de la TerSa, talla XXXXXL, Cotrina firmándome Salir de fase en el volumen de los UPC 2000 y haciendo virguerías en el billar, Rudy discutiendo con Odemlo sobre las Secret Wars...

La pena es que no he podido hablar con todos (y todas). Éramos tantos (y yo soy tan tímido)... Pero bueno, con haber conocido a Alejo Cuervo, alias el Papa Alejo I, uno de mis mitos juveniles del mundillo, me doy por satisfecho. Ya había cruzado unas palabras con él en Xatafi 2003 (bromeando sobre la “edición” de Choque de Reyes que había llevado a la Hispacon, con las páginas en blanco) pero no es lo mismo que compartir bandeja de sushi.

¡Soy un cenobita y estoy orgulloso!

En fin, me las arreglé para no emborracharme completamente y me lo pasé muy bien, aunque al final el cansancio pasó factura.

Las fotos, en la página oficial de la Tertulia Fantástica de Santander.