sábado, 21 de julio de 2007

El eterno triángulo (I)


He visto en el nº 21 de Nueva Dimensión un relato de ciencia ficción, El eterno triángulo, escrito por un señor que fue bastante importante en su país durante los años setenta: el escritor y diplomático iraní Fareydoun Hoveyda. Nacido en Damasco (Siria) en 1924, falleció el año pasado en Clifton, Virginia del Norte (EEUU), donde vivía exiliado desde la revolución islamista de 1979.

F. Hoveyda, hombre polifacético, cinéfilo, con gran talento literario, sumamente culto e inteligente, educado en la Sorbona de París, fue uno de los principales responsables de la modernización de Irán junto a su hermano Amir-Habbas durante el reinado del Shah Reza Pahlevi. Embajador de Irán ante la ONU y viceministro de exteriores, la revolución le pilló fuera del país. Su hermano, primer ministro del Shah desde 1965, no tuvo tanta suerte y fue ejecutado por Jomeini y sus secuaces.

Tras la revolución, F. Hoveyda se distinguió como opositor al régimen teocrático iraní desde Estados Unidos.

¿Quién iba a pensar que a este hombre le gustaba la ciencia ficción?

En fin, esta noche me leeré el cuento. A ver qué tal.

miércoles, 6 de junio de 2007

Javier Aranda, oéee, oé, oé, oéee... (Primer trabajo para Marvel Comics)


Mi coleguilla internauta y compañero de es.rec.comics, el dibujante granadino Javier Sánchez Aranda, habitual de este humilde blog, está a punto de publicar un trabajo con la Marvel Comics Group... Nuff said! Cuando haya más detalles, los daré aquí encantado de la vida. De momento, reservo ya unos cuantos euros para hacerme con un ejemplar en cuanto salga.

En fin, una alegría comprobar que continúa, logro a logro, la imparable progresión de este joven artista que, a buen seguro, dará mucho que hablar (y bien) en el futuro. Para quienes no conozcan sus lápices, aquí pongo un enlace a su galería en Deviant Art.

¡Enhorabuena, Diomi!

jueves, 31 de mayo de 2007

«Neverwhere», la serie de TV


Muchos conoceréis la primera novela de Neil Gaiman, Neverwhere, que recientemente ha sido brillantemente adaptada al cómic por Mike Carey y Dann Fabry para el sello Vertigo de la compañía DC. Es, como bien resume Xavier Riesco, «un curioso cruce entre Bosque Mitago de Robert Holdstock y Dentro del laberinto de Jim Henson». Una historia típicamente suya, sobre el solapamiento de lo mítico y lo cotidiano, esta vez en la persona de un simple mortal que, casi por accidente, se ve inmerso en una realidad subterránea, mágica, poblada por personajes fantásticos.

Teniendo en cuenta que se trata de la primera novela de Gaiman y que tiene todos los errores y los aciertos típicos de él, recomiendo tanto la novela como el cómic a quienes no conozcan la obra, si les gusta la fantasía. Ahora bien, que nadie cometa el error de ver la serie de televisión. Ni siquiera los más fans de Gaiman, aunque sé que algunos no podrán resistirse, deben hacerlo. Nadie debería sufrir lo que yo he sufrido viéndola.

Lo primero que llama la atención de este telefilme de 180 minutos repartidos en seis capítulos es su temprana producción: 1996. Esto se explica porque, en realidad, la novela es una novelización de la serie. En efecto, Neverwhere nació como un proyecto televisivo que la BBC hizo triste realidad en 1996. Luego Gaiman aprovechó su propio guión para convertirlo en novela.

Lo segundo que llama la atención es su fealdad. Lo cutre que resulta todo. Estéticamente, es espantosa. Igual a los amantes de lo cutre, fans de Ed Wood y demás fauna, les interesa (me consta que hay gente que ha apreciado el aire “retro” de la serie, a lo Doctor Who; les mola su aspecto chapucero y pobretón porque les recuerda la infancia, las tardes delante de la tele en blanco y negro y las clases de manualidades en el cole). Todo, desde los vestuarios al decorado, es tan pobre que resulta difícil describirlo. Las actuaciones son patéticas, los efectos especiales dan pena. Las virtudes del guión de Gaiman quedan completamente diluidas en un océano de despropósitos estéticos como no se veían desde Plan Nine from Outer Space o el último desfile de Agatha Ruiz de la Prada.

Para rematarlo, las actuaciones son tan malas y la dirección tan cansina que consiguen que la trepidante historia de Gaiman, con su buena intención maravillosa y todo, resulte mortalmente aburrida. Algo que, afortunadamente, no pasa en manos de los habilidosos Carey y Fabry en el cómic, que recomiendo especialmente (incluso más que la novela).

Repito: no veáis la serie de televisión. ¡No la veáis!

sábado, 28 de octubre de 2006

Manuel Moyano, Premio Tristana de Novela Fantástica 2006


En la web del Diario Montañés, eldiariomontanes.es, podéis leer un articulillo sobre el fallo de ayer. Es interesante por el protagonismo de Savater, buen conocedor del género (aunque con unas ideas, a veces, algo peculiares sobre el mismo) que se está convirtiendo en un habitual de los jurados en premios literarios de “la cosa nostra”. Cito un párrafo que da que pensar:

Savater, finalmente, incidió también en que las seis novelas finalistas son muy variadas, en las que «ninguna puede calificarse como fantástica en el sentido convencional del término». A su juicio, «algunas estaban bien como novela, pero el elemento fantástico estaba muy difuminado, por lo que, dado las características del premio, se optó por aquellas que apuntaban más hacia la temática de la convocatoria».

No sé a vosotros, pero a mí tanto slipstream empieza a aburrirme.

Manfraque, la novela ganadora, es, según la información del DM, una obra de corte clásico. Clásico a más no poder, diría yo: Una narración epistolar, ambientada en el espacio rural, con protagonistas que nos hacen recordar lo más rancio de nuestras tradiciones literarias: el médico, el cura, el erudito del pueblo, etc. Según Savater, la novela de Manuel Moyano «tiene un cierto aire lovecraftiano, aunque transplantado a nuestro paisaje». Puede ser interesante, pero así, a priori, no me atrae demasiado, la verdad.

Otra cosa que ya me llamó la atención hace dos años con Desenmascarar a Kavarokios es el incumplimiento de las bases por parte del propio Ayuntamiento. Menoscuarto, una editorial de Palencia con un catálogo pequeñito de autores en su mayoría semidesconocidos, no me parece a mí (con todos los respetos para una y otros) una «editorial de prestigio nacional». EMHO este premio, uno de los más importantes del género en España (es bienal, pero son 8.000 señores euros) y el único totalmente patrocinado por una institución pública, se merece bastante más. Los santanderinos, que lo pagan, también.

viernes, 27 de octubre de 2006

Hoy se falla el Premio Tristana de Novela Fantástica


Como estoy bastante “perro” —cosas de levantarse a las cinco de la mañana después de más de una década viviendo del cuento (una expresión quizá inapropiada, pues ni del cuento intenté vivir)—, me limitaré a “copypastear” la noticia del Diario Montañés:

G.B. SANTANDER

El Ayuntamiento de Santander acogerá hoy el acto en el que se revelará el ganador del premio Tristana de Novela. El concejal de Cultura, César Torrellas, acompañado entre otros del pensador, ensayista y escritor Fernando Savater anunciará el fallo del certamen de novela fantástica 2006.

Las obras: La oca de oro, presentada desde Sevilla; Hélice, de Tarragona; Manfraque, de Murcia; La profundidad del aire, de Ponferrada; Despedidas desde la orilla izquierda, de Madrid; y El aparador, de Valencia, son las finalistas de esta segunda edición del Premio de Novela Fantástica “Tristana”, que convoca al Ayuntamiento de Santander. Todas ellas «son de extraordinaria calidad», según anunció el comité de selección. 68 originales se presentaron a este certamen literario y de ellos las seis obras mencionadas accedieron a la final. El premiado recibirá 8.000 euros y su obra será publicada en una editorial de prestigio nacional. El ganador de la primera edición fue el escritor y periodista madrileño José María García Hernández con Desenmascarar a Kavarokios.

Enhorabuena a los finalistas y que gane el mejor.

miércoles, 11 de octubre de 2006

Mi otro «trofeo» de la AsturCon


Hace tres meses os enseñé el dibujo que me hizo Mark Buckingham en la pasada Asturcon, organizada en julio por la asociación Avalon, con la colaboración de la Semana Negra de Gijón.

Ahora os traigo (y lo hago con tanto retraso no por falta de ganas sino por mis dudas al escanearla) la portada de La Guerra Interminable de Joe Haldeman, autografiada por el autor.

Portada
Esto me sirve para introducir un tema relacionado con los libros en general y sobre el que ha habido tal confusión que hasta la RAE ha acabado bajándose los pantalones (como casi siempre, en vez de educar para un buen uso, legaliza el malo) admitiendo como buena otra aberración léxica.

Muchos habréis pensado, al leerme antes, que me he equivocado. «Este se ha colado; eso no es la portada.» Pues no, damas y caballeros, eso es la portada, es decir: la página donde suelen figurar los datos básicos del libro: autor, título y editor. Esto otro...

cubierta
...es la parte delantera de la cubierta (para los menos puristas, “cubierta delantera”; para los más puristas, la “primera [plana] de cubierta”).

La cubierta, en realidad, es todo lo que cubre el libro, que viene a ser el conjunto de las hojas encoladas o los cuadernillos cosidos que van fijados a la cubierta. Luego la cubierta se puede dividir en tres partes: la delantera, la del lomo y la trasera.

Además, es un error denominar “contraportada” o “contracubierta” a la parte trasera de la cubierta. En realidad, la contracubierta es la parte interior de la cubierta; la contraportada, por su parte, es la página que sigue a la portada. En la contraportada se suele incluir la información que tradicionalmente no tiene sitio en la portada (menciones de responsabilidad, nº de edición, ISBN, nº de depósito legal, etc.)

Finalmente, llamar “tapas” a las cubiertas delantera y trasera no es muy adecuado, aunque en las ediciones en rústica suelen coincidir con las partes delantera y trasera de la cubierta, que sirven al mismo tiempo de tapas. Pero la naturaleza de éstas varía según el tipo de libro (rústica, cartoné, etc.) y la manera como se haya decorado. A menudo, sobre todo en las ediciones en tela, eso que muchos llamáis “portada” está en una cubierta de papel adicional denominada “sobrecubierta”, que se puede separar de la cubierta del libro propiamente dicha.