jueves, 7 de junio de 2012

Los desmanes galácticos de Vértice (I): «Un par del espacio»

El historial editorial de Vértice en los años 60 está repleto de barbaridades, muchas de ellas cometidas en su colección Galaxia. Aquí os muestro uno de esos casos, inofensivo pero significativo (los hubo mucho peores): Un par del espacio. Es hasta gracioso.

Resulta que las colecciones de “dobles” al estilo de la difunta El doble de ciencia ficción de Robel, o la extinta Double de la infausta PulpEdiciones, de funesto recuerdo por sus marrullerías dignas de la peor etapa de Vértice, no son nada nuevo; siempre las ha habido. La editorial americana Belmont tenía una en los años 50 y 60 en la que se publicaron por primera vez en rústica muchas novelas cortas interesantes e incluso clásicas, como Nosotros, los merodeadores de Robert Silverberg.

Precisamente el volumen en que apareció esa novela corta de Silverberg fue elegido por Vértice para su colección Galaxia. James Blish, con la novela corta Gigantes de la tierra, acompañaba a Silverberg en A Pair From Space (Un par del espacio), título que tiene su coña tratándose de un doble.

El caso es que Vértice tenía la manía/costumbre de aprovechar al máximo el papel y, si sobraban páginas (en España estábamos aún en los tiempos de la tipografía, no lo olvidéis), pillaban cualquier relato por ahí que encajase y allá que lo metían. A veces, incluso usaban el mismo en distintos libros; la cosa era tapar el hueco. :-))) Y eso pasó con este volumen. Para rellenar, metieron un relato de Frederik Pohl, El día de los duques tronadores (que ha sido publicado muchas veces en castellano con títulos similares). Y ahí está la gracia del asunto.

La chapucilla continuó: le pusieron el título del volumen doble original, Un par del espacio... pero ya no era un doble, evidentemente. Personalmente, me quedé muy desconcertado por el título, ya que no parecía tener ninguna relación con el contenido del libro. Hasta que investigué un poco, claro.

En fin, así hacían las cosas en Vértice, ¡con un par!... Un par del espacio.

domingo, 4 de marzo de 2012

«Naufragio», de Charles Logan

☆☆☆☆☆

Cuando cerré el libro después de leerlo (hace unos 20 años) pensé: «¡Qué suerte tengo!» Esta novela figura en mi «Top Five» particular del género, haciendo compañía a obras de Disch, Lem, Pohl... ¡Y es una opera prima!

Una novela dura, hard en más de un sentido, realista, sin concesiones, sin más diálogo que el del náufrago con su destino. Como dijo Planells, «extrañamente patética», y es que su emotividad no es aquí fruto del empleo de recursos facilones o trampas burdas para buscar la lagrimita, blandenguería chirriante al uso. El náufrago despierta nuestra empatía, nos identificamos con sus sufrimientos y eso es el patetismo bien entendido; sentimos pena porque lo que le pasa al pobre hombre no es para otra cosa...

¡Claro!, es mentira todo, una ficción. Ahí está la magia de Logan: hacérnosla creer, mientras la leemos; mientras la leemos, sentimos, nos emocionamos. Hasta se nos puede escapar una lagrimita.

Se ha criticado que el tema fuera poco original. Pamplinas. Como si no se pudieran escribir historias de náufragos después de Robinson Crusoe. Es más, precisamente resulta muy original por el tratamiento del tema, diferente en todo del que hizo Daniel Defoe.

Charles Logan nació en 1930 y trabajaba como enfermero en un hospital psiquiátrico cuando se publicó Naufragio, que es su única novela. Aparte de eso, sólo escribió dos relatos cortos que siguen inéditos por decisión del autor. No sé por qué decidió no volver a escribir, pero es una verdadera lástima.

miércoles, 15 de febrero de 2012

BIG CULO DAY 2012: «Exposure», por Al Rio

Este año iba a poner un culo de Shanna, por Frank Cho, de lo más rebonico... pero el desgraciado fallecimiento de uno de mis dibujantes de nenas favoritos, el brasileño Al Rio (que ya ha pasado por este blog, cuando coloreé una de sus Wonder Woman, sin duda su preferida) me ha hecho cambiar de idea.

El bueno de Álvaro, un dibujante obseso de esos que sólo piensan en dibujar y dibujar, se suicidó recientemente a los 50 años de edad. No quiero que parezca que quiero frivolizar su muerte poniendo aquí sus culos, nada más lejos de mi intención, que no es otra que la de homenajearle. Las mentes «biempensantes» quizá se escandalicen, pero yo soy un friki y así es como funcionan nuestros retorcidos cerebrillos.

Al en el tajo. Era un gran trabajador.

Así que ahí va. Este culo no es el de una estrella como Serpieri o Cho, sino el de un currante que se mataba a servir comissions de superheroínas, a veces en situaciones picantes o comprometidas, mientras esperaba que lo llamasen desde EEUU para dibujar alguna serie de segunda fila en alguna editorial emergente de esas que salen como setas de unos años a esta parte en el fértil territorio usacamericano, regado con sudor y lágrimas de humildes trabajadores extranjeros como él.

Gracias por tantos años de alegrarme la vista, Al. Va por ti.


martes, 7 de febrero de 2012

Bicentenario de Dickens

It was the best of times,
it was the worst of times,
it was the age of wisdom,
it was the age of foolishness,
it was the epoch of belief,
it was the epoch of incredulity,
it was the season of Light,
it was the season of Darkness,
it was the spring of hope,
it was the winter of despair,

we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way— in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.


Comienzo de «A Tale of Two Cities» («Historia de dos ciudades», Charles Dickens, 1859.) Sin duda alguna, una de las más importantes novelas de la historia de la literatura occidental.

domingo, 12 de junio de 2011

Malditos «reboots»

En el último número de «Invincible», Kirkman deja clara su postura sobre la última maniobra de DC. Opino lo mismo. Son simples sacaperras.

martes, 15 de febrero de 2011

BIG CULO DAY 2011 (Gran Día del Culo Comiquero)


El culo de Ginebra en Camelot 3000, dibujado por Brian Bolland, con guión de Mike W. Barr, entre 1982 y 1985. Sin duda alguna, el primer culo que vi en un cómic. Os podéis imaginar mi emoción.