jueves, 6 de febrero de 2014

10 relatos que me dejaron marca

Cristina Jurado, del blog Más ficción que ciencia, me ha contagiado con una “mutación” del meme de los diez libros que más marca han dejado en nuestras vidas. Pide que seleccionemos diez relatos (pueden ser cuentos, relatos breves, novelas cortas... pero no libros completos, ni novelas; es decir, ficciones de menos de 40.000 palabras) que sean importantes en nuestra vida por el impacto que han causado o por la influencia que han ejercido. Como dice Cristina, vamos allá y todo sea por el amor que nos une a la literatura. OUGH YEAGH!

Como siempre, otro día es posible que pusiera una lista diferente. No soy muy de relatos, pero de vez en cuando pico.

  • «Los tres electroguerreros», de Stanislaw Lem.
  • «La perla», de John Steinbeck.
  • «Los crímenes de la Rue Morgue», de Edgar Allan Poe.
  • «El diablo en la botella», de Robert Louis Stevenson.
  • «De brazos cruzados», de Jack Williamson.
  • «Rita Hayworth o la redención de Shawshank», de Stephen King.
  • «La polilla lunar», de Jack Vance.
  • «El fantasma de Kansas», de John Varley.
  • «Desaparición», de Richard Matheson.
  • «La isla a mediodía», de Julio Cortázar.

Y muchos más, claro, pero la lista es de diez. Últimamente he decidido no propagar memes, así que no nombraré a nadie, pero sois libres de dejar un comentario con vuestra lista de diez relatos más influyentes o que hayan tenido más relevancia o impacto en vuestra vida, vuestra forma de ser, de ver el mundo, etc.

miércoles, 5 de febrero de 2014

10 libros que me dejaron marca

Cristina Jurado, del blog Más ficción que ciencia, me pide unirme a un meme consistente en hacer una lista de los diez libros que más me han impactado o influido en mi vida. Otro día podría poner otros 10 que también dejaron su huella en mi existencia con claridad similar, pero de momento estos son los que se me ocurren:

  • «La historia interminable», de Michael Ende.
  • «La isla del tesoro», de Robert Louis Stevenson.
  • «Cartero», de Charles Bukowski.
  • «¡Tierra!», de Stefano Benni.
  • «Historia de la filosofía griega», en dos volúmenes, de Luciano de Crescenzo.
  • «Un ciego con una pistola», de Chester Himes.
  • «Los libros en mi vida», de Henry Miller.
  • «Más allá del bien y del mal», de Friedrich Nietzsche.
  • «Fábulas de robots», de Stanislaw Lem.
  • «Viajes y memorias, Diarios estelares de Ijon Tichy», en dos volúmenes, de Stanislaw Lem.

No sigo con el meme porque últimamente me da por pensar que son una forma de tortura, pero sois libres de contarme cúales son los vuestros en la sección de comentarios.

Una de piratas: «Black Sails»

Hoy toca comentar una serie de televisión. Black Sails (Starz, 2014) es una especie de prólogo audiovisual de la magistral novela de aventuras La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, con un joven Long John Silver que acaba de ser reclutado a las órdenes del temible Capitán Flint, después de que éste asaltara el mercante en que viajaba. La serie está repleta de acción, violencia, sexo e intriga, todo ello muy de agradecer para quien escribe estas líneas.

Personalmente me gusta cómo han ido incorporando detalles del personaje de Stevenson a esta versión más joven, como su mote de “el Cocinero”, por ejemplo, su habilidad para la supervivencia y su total falta de escrúpulos bajo una apariencia afable, rasgos del mítico personaje que están bastante bien reflejados y “explicados” en la serie.

De momento es pronto, sólo se han emitido dos episodios, pero tiene muy buena pinta. Merece la pena ver un episodio sólo por la preciosa secuencia de títulos del comienzo, realmente bella y espectacular.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Criterio? ¿Qué es eso?

Algunos comentaristas de novelas que veo por la red parecen tener unos criterios de evaluación tales que así:

  • ● Tiene sus defectillos pero no está mal; es entretenida.
  • ★ Muy buena, la recomiendo a todos los fans del género.
  • ★★ Excelente, se la recomiendo a todo el mundo.
  • ★★★ Maravillosa, mucho mejor que la película; esta incluso la tengo en papel (no tuve corazón para vender el ejemplar del servicio de prensa de la editorial en el mercadillo dominical).
  • ★★★★ Magistral, trasciende el género; la compré en tapa dura aunque ya tenía la tapa blanda del servicio de prensa.
  • ★★★★★ Una de las novelas fundamentales de la literatura universal, la tengo retractilada y sin abrir en mi estantería/altar y me masturbo pensando en su autor/a.

Y no miro a nadie.

lunes, 9 de diciembre de 2013

A veces voy lento...

Reacción de un servidor al comenzar la lectura de Esta noche arderá el cielo, la nueva novela de Emilio Bueso. «El mundo en un puño y, en el puño, el acelerador».

miércoles, 9 de octubre de 2013

Telekinesis en acción

Atentos a esta estupenda acción promocional de Carrie, la nueva versión cinematográfica de la novela de Stephen King que ya llevó al cine Brian De Palma en 1976. Las expresiones y las reacciones de los clientes son gloriosas.

viernes, 4 de octubre de 2013

Críticas, reseñas, comentarios...

Yo siempre digo que casi no escribo críticas ni reseñas; son, simplemente, comentarios en los que expreso mi opinión. ¿Por qué? Veamos las semejanzas y las diferencias.

La crítica y la reseña implican un examen de la obra; en el primer caso, este se acompaña de un dictamen; en el segundo, no (se limita a informar). La opinión pasa directamente al juicio, no requiere que se acompañe de una descripción ni necesita contener más información que el resultado del dictamen.

En mis escritos de opinión, como muchos colegas opinadores de la red, no profundizo en el examen de la obra ni en la información sobre la misma, ni me molesto en ello, porque no soy crítico; soy un aficionado que da su opinión.¹ Esto lo tengo clarísimo, pero otros no. Por eso me mosquea que alguien se meta conmigo porque no he hecho un examen detallado y equilibrado y emitido un juicio con el debido rigor. Perdone usted, don profesional; yo me limito a opinar y a aderezar mi opinión con algunos datos y examino lo que me sale de los cojones con el rigor que me da la gana, porque esto es un país libre que garantiza la libertad de expresión (con los límites un tanto rigurosos que marca la ley; por ejemplo, no puedo llamar gilipollas al autor o puto incompetente al editor, lo cual a veces es un dolor). Yo no critico; comento.

Así que son simples opiniones, vestidas con los datos que me parece adecuado destacar, con el nivel de análisis que me apetece y el rigor que me permite mi pereza mental en ese momento. Y punto.



¹ A veces hay que subrayar lo obvio. Entiéndase como apéndice anejo al aviso con que comencé este blog.




ANEXO (28 de junio de 2014):

Dije que la crítica y la reseña implican un examen de la obra; en el primer caso, este se acompaña de un dictamen; en el segundo, no (se limita a informar). Y lo mantengo. No lo digo yo; basta con consultar el diccionario.

Alguien podrá aducir, y se ha hecho, que el examen de la obra incluye su valoración. Pues no; no si nos atenemos a la definición de examen, aunque el análisis de las cualidades de una obra (buenas o malas) puede dar pie a ello y en una crítica, efectivamente, así es y así debe ocurrir. Pero no en una reseña.

La definición de crítica hace alusión explícita al juicio, es decir, a la valoración. Pero una reseña no es más que una noticia (generalmente breve), antiguamente solo en medios impresos, que da cuenta de la aparición de un libro de tal autor y dedica unas lineas a describirlo; es un término periodístico. Lo que pasa es que a muchos les da cosica decir que hacen críticas y prefieren “reseña”, que se parece a review (es más cool y ya se sabe que lo guay mola) y suena más suave.

Si uno no quiere que le acusen de ser un crítico, ese oficio tan denostado, porque no se siente capacitado o lo que sea, puede decir que escribe comentarios. Es lo que hago yo. Pero si llamamos reseña a lo que no lo es, ¿cómo llamar a las que sí lo son? Pobrecillas, se quedan sin nombre. :-P Se produce una confusión innecesaria. Al final, por no confundir un comentario con una crítica, se confunde con una reseña.

Pero eso ya es cuestión de cómo se tome cada cual el respeto al idioma y lo hipster que sea uno.