viernes, 15 de julio de 2022

«Los diarios de Matabot», de Martha Wells

Ayer terminé de leer la serie de los "Diarios de Matabot" ("The Murderbot Diaries"). De lo más entretenida y adictiva para un amante de la space opera movidita como soy yo. Todo en poco más de un mes.

Tengo la suerte de leer en inglés (aunque, en realidad, la suerte tiene poco que ver; es el fruto de un empeño por no perderme cosas) y he podido abarcar todo el ciclo, más allá de las dos primeras novelas cortas que se han traducido al castellano, Sistemas críticos (All Systems Red, 2017, ganadora del Hugo, el Nebula y el Locus) y Condición artificial (Artificial Condition, 2018, ganadora del Hugo y el Locus, finalista del Nebula), ambos en la colección Alethé de La Esfera de los Libros.

Algunos lectores me han comentado que la serie se les hizo algo repetitiva. Puede que tengan razón, pero a mí no me importa que me sirvan todo el rato lo mismo siempre que sea de mi agrado. Cuando algo me mola, quiero más y no suelo aburrirme.

Conste que la última entrega (por ahora), "Fugitive Telemetry", es mejor leerla antes de la novela "Network Effect", que la mayoría de listas de orden de lectura son copias unas de otras y están mal.


Nota adicional: En las semanas siguientes a la publicación de esta entrada, me leí sus novelas de fantasía ambientadas en el ficticio país de Ile-Rien, El fuego elemental y La muerte del nigromante y me gustaron bastante también, aunque debo reconocer que disfruté más con las aventuras de Matabot.

lunes, 13 de junio de 2022

«After Yang», Kogonada, 2021

El segundo largometraje de Kogonada después de la película que lo dio a conocer, la interesante "Columbus" (2017), es de ciencia ficción.

"After Yang" (2021) es la historia de una familia cuyo robot doméstico, un androide con una IA avanzada, deja repentinamente de funcionar. El guion está basado en un relato de Alexander Weinstein, “Saying Goodbye to Yang”, que encabeza su antología "Children of the New World".

La película cuenta con las actuaciones de Colin Farrell, Jodie Turner-Smith y Justin H. Min.

No conocía a Weinstein y, después de leer una entrevista que le hicieron en "Lightspeed", me ha intrigado bastante, así que pienso leerme la susodicha antología próximamente. Ya os contaré.

De momento, esta película me ha parecido muy bonita, aunque quizá aburra a quien no esté acostumbrado a según qué ritmos. Es un cuento, pero necesita ese tiempo y ese "tempo" para soltarnos la historia de Yang, poco a poco, sin prisas inoportunas.

martes, 24 de mayo de 2022

«Love, Death and Robots», tercera temporada

Bueno, pues ya he visto la tercera temporada de Love, Death and Robots y he decir que me ha gustado bastante más que la segunda, que me decepcionó. Ninguno de los episodios me ha sobrado, aunque tampoco ninguno me ha parecido la repera. Los de comedia me han hecho gracia y los de terror me han... Bueno, me han entretenido, porque para que una ficción me dé algo de canguelo tiene que ser perturbadora e inquietante de cojones, la verdad, y el gore me hace reír más que otra cosa. Los episodios de ciencia ficción, muy correctos. Todo de calidad bastante regular, en el buen sentido, todo muy potable; sobresaliente en el aspecto técnico, eso sí.

En la imagen, fotograma del último episodio (y, para mí, el mejor), Jíbaro, una fantasía sin diálogos (no se echan nada de menos) pero con mucho arte, dirigida por el español Alberto Mielgo, que ya participó en la primera temporada con The Witness. Mielgo ganó el Oscar al mejor cortometraje animado en 2022 por El limpiaparabrisas.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Frikisubastas (7): Portada de Frank Brunner para el número 1 de «Doctor Strange» (Marvel, 1974)

El original de esta portada de Frank Brunner para el número 1 de Doctor Strange (Marvel, 1974) se vendió en una subasta de la casa Heritage, el 18 de noviembre de 2021, por la “pequeña” suma de 408 000 dólares. (Imagen retocada).

viernes, 8 de abril de 2022

«Invernáculo», de Brian W. Aldiss (1962)

Invernáculo (Hothouse, 1962) es un fix-up compuesto por cinco relatos (cuentos largos o novelettes) publicados en The Magazine of Fantasy & Science Fiction. Curiosamente, fueron premiados con el Hugo a «mejor ficción corta» en su conjunto (entre 1960 y 1966, el premio cambió de «mejor historia corta» a ese formato). Yo lo cuento como si le hubieran dado el Hugo a la mejor novela (que ese año ganó Heinlein con Forastero en tierra extraña).

El autor sitúa la acción en un remotísimo futuro, en una Tierra salvaje cuyas formas de vida (humanidad incluida) han evolucionado a formas completamente diferentes de las actuales (en esta novela, los hombrecitos verdes somos nosotros, por la adaptación al medio vegetal circundante). El esfuerzo de imaginación de Aldiss es simplemente abrumador. La ecología que se curra, dominada casi absolutamente por el reino vegetal, es maravillosa. James Blish (autor de Un caso de conciencia, premio Hugo 1959) señaló una vez, un tanto contrariado, que la configuración del sistema Tierra-Luna-Sol que idea Aldiss no tenía sentido, pero ante una imagen como la que se nos describe, ¡a la porra la física!, ¿qué más da? Así que la novela tiene fallos científicos, de acuerdo. Pero es por un buen motivo: así mola mucho más.

La leí hace casi veinte años y todavía recuerdo lo que sentía haciéndolo, algo muy poco habitual en mí (no tengo muy buena memoria emocional). Aventura, tragedia, imaginación, seres inteligentes no humanos (no los puedo llamar alienígenas porque son terrestres, al fin y al cabo), un toque de melancólico patetismo que siempre agradezco y un notable sentido de la maravilla son ingredientes que también están presentes en Invernáculo. Una de las mejores novelas de ciencia ficción de Brian W. Aldiss, que estuvo hasta hace muy poco tiempo en mi Top Five.

Ilustración de Tim White para Hothouse, 1962.

jueves, 31 de marzo de 2022

«M, el vampiro de Düsseldorf», Fritz Lang, 1931

M (M, el vampiro de Düsseldorf, 1931) es, para mí, la película más importante de Fritz Lang de su etapa alemana, antes de que el auge del nazismo lo obligase a emigrar a los EEUU. Más que Metrópolis. El propio Lang opinaba lo mismo, por cierto.

Inspirada en hechos reales, estaba protagonizada por el gran Peter Lorre, que también abandonó Alemania por el mismo motivo: evitar ser asesinado por los genocidas nazis. En M interpretaba a un asesino en serie. El gran éxito de la película lo catapultó en su carrera, pero también influyó en que los directores lo encasillaran en papeles de villano.

M fue la primera película sonora de Lang. Ojo, estamos hablando de 1931, solo cuatro años después del primer largometraje comercial con sonido sincronizado. A pesar de su antigüedad, es un thriller policiaco hecho y derecho, en el que Lang se empleó a fondo con una serie de innovaciones artísticas y técnicas, en la construcción del guión y en la realización, que le dan un aire intemporal. Es literalmente una obra maestra, porque enseñó a otros directores una serie de recursos que se utilizarían a partir de entonces en cientos de películas del mismo género (y en el cine en general).

Curiosamente, descubrí M muy jovencito, con 16 años, durante mi estancia en Gijón, en la biblioteca de la Universidad Laboral, que a mediados de los años 80 era un Centro de Enseñanzas Integradas. El CEI de Gijón participaba en el programa experimental de Reforma de las Enseñanzas Medias que condujo al cambio de BUP y COU por el modelo actual de bachillerato. Yo era uno de los ratones del experimento.

De adolescente, era un lector voraz. No os podéis imaginar cuánto. Leía a todas horas. Hurgando en el archivo de la biblioteca de la Laboral, di con una edición del guión de la película. Era el primero que leía, y lo hice con mucho detenimiento. Más de una vez. Así que lo recuerdo bastante bien.

Tardé muchos años en poder disfrutar de la visión de M y os aseguro que lo disfruté una barbaridad. A día de hoy sigue siendo una de mis películas favoritas.

lunes, 14 de septiembre de 2020

«El Pescador», de John Langan (2016)

Otro libro que ha caído este verano. Esta vez, novela de terror: El Pescador (The Fisherman), de John Langan, ganadora del premio Bram Stoker en el año 2016.

Dividida en tres partes, una introducción que se alarga abarcando el primer cuarto de la novela, una segunda parte que viene a ser una especie de novela dentro de la propia novela, ocupando la mitad de las páginas, y un final en dos tiempos que ocupa el cuarto restante. Al principio se me hizo pesada, cuando no exasperante, pero la segunda parte está bastante bien y la conclusión, aunque previsible (partiendo de que la historia se auto-boicotea en más de una ocasión), tiene una sorpresita final de lo más clásica que deja un agradable regusto malrollero. No sé si la recomendaría, porque la primera parte es un desperdicio de celulosa, el final es un poco “meh” (se ve venir) y, además, la traducción no me ha gustado demasiado (sospecho fuertemente que, en versión original, la prosa gana puntos). Pero bueno, en conjunto no está mal.

Si os va el rollo testimonial y el horror lovecraftiano, puede ser vuestra novela de terror del año. Eso sí, recomiendo la versión original para ahorraros lidiar con la pastosa traducción, en la que una narración oral, tirando a coloquial, se mezcla con repetidas rarezas como “columbrar” y otros cultismos incongruentes (como si “columbrar” no tuviera sinónimos como “entrever” o “vislumbrar”; en fin, es solamente un ejemplo, igual el original va en esa línea, pero me permito sospechar que no, a falta de cotejar las versiones y comprobarlo como es debido).

Si no se hubiera propuesto como lectura compartida en la TerSa (la tertulia de género fantástico de Santander), seguramente nunca me habría fijado en ella, pero tampoco me arrepiento de haberla leído, ojo.