domingo, 16 de agosto de 2015

El cartel de Star Wars VII

—Mmmmmmm... No. No me convence, Drew. ¿Por qué no has puesto a Harrison? ¿Quieres que me monte un pollo?

—Bueno, pensé en centrarme en los nuevos protagonistas...

—Harrison todavía pega duro, ¿sabes? No quiero que me rompa la nariz. Mira, yo lo pondría ahí, debajo del spoiler.

—Pero Jeff, entonces no hay casi sitio para el rótulo. Taparía al personaje.

—¿Y si lo inclinas todo un poco, como suelo hacer en mis películas? Y pones la rotulación en ese hueco que queda ahí.

—Parecerá un pegote.

—Quedará bien. No te preocupes. Por lo demás, ¡buen trabajo, Drew! Sabía que hacía bien sacándote del retiro.

jueves, 6 de agosto de 2015

"Dark Moon Rising"... Dark PILE OF SHIT Rising!

Como no me apetecía decir más sobre esta «película», no he llegado a las 10 líneas que exige IMDB para los comentarios, así que he decidido ponerlo aquí. Para los que no saben inglés lo resumiré en que «Dark Moon Rising» es una auténtica mierda. No la veáis, en serio. No vale ni para reírse de ella con los amiguetes.

IMDB rating: 7,4. WTF? This flick doesn't deserve even 1. Now I feel like I can't trust the IMDb's ratings anymore!

Do you know what "Fremdschämen" means? In Spain we call this feeling "vergüenza ajena". That's what I felt while watching this pile of cinematic garbage, until the embarrassment for what somebody else did turned into shame for myself. I should have known better! I should have read some reviews first! Now my eyes won't stop hurting and I'll be haunted by the memories of the utter ugliness and stupidity of this movie the rest of the week! (Fortunately my memory is quite poor for bad things).

domingo, 28 de junio de 2015

Mad Max 2²

☆☆☆☆½

Mañana volveré a ver «Mad Max: Fury Road». Creo que no os he contado mis impresiones cuando fui a verla la primera vez. Aprovecharé la chapa que le he dado a mi amigo Fran hace un momento: Es apabullante. Maravillosa.

Hay una secuencia al principio que me hizo abrir tanto la boca que me empezó a doler la mandíbula. En serio, hacía años que no me quedaba boquiabierto en el cine sin que fuera un bostezo. Esta peli tiene tal cantidad de molonio concentrado en cada fotograma que debe de ser tóxica. Es como Mad Max 2 elevado al cuadrado. Se debería titular Mad Max 2². En fin, ¡he sido testigo! Y mañana, más.

lunes, 16 de febrero de 2015

Frikisubastas (6) / BIG CULO DAY 2015: «Druuna», de Paolo Eleuteri Serpieri, hacia 1995

Hoy aprovecho y mato dos pájaros de un tiro, ya que coincide la octava edición del Big Culo Day, evento auspiciado por el gran Jotacé, con el hecho de que la ilustración elegida, una de mis favoritas de Serpieri, fue subastada hace pocos años.

Esta ilustración en tinta china y lápices de colores de 37×31 cm se vendió en una subasta de la casa Sotheby’s que tuvo lugar en París el 4 de julio de 2012, por 6250 €. Un precio bastante económico, la verdad, para como está el mercado.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ser friki (I)

Sobremesa chez Mme. Mallart e hijo; anuncios en la tele. Sale Jesús Vázquez vendiendo las bondades de una cadena de clínicas dentales.

—Jo, mamá, no veas la burrada que ha soltado ayer este en Gran Hermano.

—Boh, yo no veo eso.

—No, yo tampoco; me lo han contado. Dijo a los concursantes que no les podía comentar nada de lo que pasaba fuera de la casa pero hizo una excepción: les contó que “una nave humana se había posado en un cometa a cinco millones de años luz”. ¡Cinco millones de años luz!

—¡Boh! Cualquier cosa.

—Anda que no hay diferencia entre 500 millones de kilómetros y... eh... unos 45 billones. No, qué digo..., unos 45 trillones de kilómetros.

—Pues fíjate.

—Casi nada.

—...

—Me voy a entretener un rato calculando, a ver cuántos kilómetros son exactamente cinco millones de años luz.

—Vaya manera de perder el tiempo.

—Bueno, así me entretengo. Son cálculos sencillos, es como hacer un sudoku. Ayuda a mantener el cerebro.

—Bueno, bueno...

El hijo de Mme. Mallart se pone a hacer multiplicaciones en el periódico del domingo. Consulta un par de dudas en su móvil y, media hora después, exclama:

—¡Mamá, ya lo tengo!

—¿Ein?

—47 trillones de kilómetros. Cinco millones de años luz. Me quedé corto por tres trillones. Bueno, tres coma tres y pico.

—¿Y para eso me despiertas?

—Perdón, no me di cuenta de que estabas dormida.

—Bueno. Anda, tráeme un café.


Galaxia NGC 55, situada a unos 5 millones de años luz, en el vecino grupo galáctico Escultor.

martes, 21 de octubre de 2014

«Sanjuro», de Akira Kurosawa (1962)

☆☆☆¾

El domingo por la noche vi la película japonesa Sanjuro, del gran Akira Kurosawa (1962). Secuela de la magistral Yojimbo (1961) y protagonizada también por un fantástico Toshiro Mifune, que interpreta al mismo ronin astuto y misterioso que la lió parda entre los Seibei y los Ushitora, es una película más sencilla que su famosa antecesora, más lineal, pero muy entretenida y soberbiamente rodada e interpretada.

Yo desconocía esta película; la descubrí el viernes en FilmAffinity, buscando algo interesante que ver el fin de semana. Como de ciencia ficción y fantasía lo he visto prácticamente todo (al menos lo de cierta calidad) y el terror no me llama, pensé en buscar cine de otros géneros que tenía bastante abandonados. Y me topé con Sanjuro.

El sábado, charlando con mi buen amigo Ignacio Illarregui, que sabe lo suyo de cine, le comenté que me apetecía verla y tampoco la conocía, así que no es cosa mía; realmente es una película poco conocida, y la verdad es que no lo entiendo. Claro que no llega al nivel de Yojimbo, pero está muy bien; es una película llena de acción, con toques de humor propiciados por el contraste entre la experiencia y astucia del ronin y la ingenuidad y falta de “mili” de los nueve honorables pero necios samuráis que intentan acabar con la corrupción en la ciudad y se meten en un peligroso berenjenal, del que sólo el veterano guerrero ambulante podrá sacarles con vida.

En la imagen, un momento memorable de la película, cuando los nueve samuráis se dan cuenta por fin de que la única alternativa a escuchar los consejos del ronin, confiar en él y seguir su liderazgo, es cagarla y diñarla.

Yo la situaría, por calidad e intención, entre Yojimbo y La fortaleza escondida (película anterior, de 1958, que apuesta aún más por la aventura y la sencillez estructural, conocida sobre todo por haber inspirado a Lucas para realizar La guerra de las galaxias y La amenaza fantasma, que le deben muchísimo). Todavía no comprendo cómo puede haber pasado desapercibida para mí durante tanto tiempo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Otros 10 libros que me dejaron marca

Bueno, parece que el meme de «Los 10 libros que más te han marcado» ha vuelto, y esta vez he respondido con otros diferentes:

  • «El guardián entre el centeno», de John D. Salinger.
  • «Pórtico», de Frederik Pohl, mi primer libro de ciencia ficción verdaderamente adulta.
  • «Emmanuelle», de Emmanuelle Arsan, que leí a los 13 años en casa, a escondidas, y diez años después, en francés, en un cuartel de La Legión, también a escondidas.
  • «Miedo a volar», de Erica Jong, que leí también muy joven (con 15 o 16 años) y fue también muy instructivo.
  • «El anillo del rey Salomón», del etólogo y Premio Nobel de Medicina Konrad Lorenz, que me enseñó a querer y respetar a los animales sin humanizarlos, por ser lo que son.
  • «Bueno para comer», de Marvin Harris, mi primera lectura antropológica, muchos años antes de tener que empollarme sus libros más académicos en la carrera de Filosofía.
  • «Obras de Epicuro», en edición de Monserrat Jufresa para Tecnos, que me cambió la vida a los 21 años.
  • «Fundación», de Asimov, que me mostró el poder del conocimiento bien aplicado y un montón de cosas más.
  • «Los viajes de Gulliver», de Jonathan Swift, en la edición íntegra de Anaya, que me enseñó que por mucho que pasen los siglos la gente sigue siendo, con preciosas excepciones, igual de necia y cabrona.
  • «Psicoanálisis de los cuentos de hadas», de Bruno Bettelheim, que me enseñó a ver la literatura, especialmente la literatura de transmisión oral tradicional, de otra manera.

Hay más, claro. Precisamente viendo la lista de mi amigo Ekaitz Ortega me he acordado de los cuentos de Poe, que también me marcaron mucho, sobre todo «Los crímenes de la Rue Morgue» (en la antología de Anaya Tus Libros «El escarabajo de oro y otros cuentos»). El entusiasmo tras leer este libro me llevó a guindarle a mi abuelo una recopilación de «Narraciones», con prólogo de Baudelaire, que sacó Giner en una colección de esas para decorar salones (muy bien editada, sin embargo) con casi toda su narrativa y una esmerada traducción de Julio Gómez de la Serna (hermano de Ramón, el de las greguerías), bastante mejor que la de Cortázar (EMHO). Gracias a estos dos libros se me abrieron dos horizontes enormes, el de la novela negra y el del terror.

El libro de Anaya, especialmente, traía una introducción estupenda de Juan José Millás sobre la novela policiaca, de la que aprendí muchísimo. Ese libro me llevó a Arthur Conan Doyle y a un estuche con todas las novelas y cuentos de Sherlock Holmes, y también a «El mundo perdido» (Anaya Tus Libros otra vez, qué gran colección), y de ahí salté a las obras completas en dos tomos de H.G. Wells, en papel biblia, de Plaza & Janés. A esas edades (leí todos estos libros, incluidos los de la lista anterior, antes de los 25 años), los libros se retroalimentan, uno puede llevarte a muchos, a descubrir géneros enteros, pero también te influyen a niveles insospechados.

Por ejemplo, yo nunca quise dedicarme a escribir “en serio”, a pesar de que, desde adolescente, mis profesores me animaban a ello continuamente («Tienes madera para escribir», me repetían con asiduidad), porque desde niño tengo grabada en la mente la imagen de un Emilio Salgari desesperado, rajándose el cuello con una navaja de afeitar, por no poder alimentar a su familia. Esto lo leí en la introducción a una edición de «El Corsario Negro» (otro libro que podría haber puesto en la lista, junto con «Los tigres de Mompracem» —protagonizada por el famoso Sandokan, cuyas aventuras se emitían entonces por televisión— y, en la misma colección, «20.000 leguas de viaje submarino, de Jules Verne) y me impresionó muchísimo. Vamos, que de dedicarme a la literatura, nada; ¡ni loco!