martes, 3 de diciembre de 2024

The Last Dangerous Visions

Hace poquito recordé que su aparición estaba prevista para septiembre y pensé: «Vamos a comprobarlo». Y sí, ¡salió! Al final no fue en septiembre, pero casi: el 1 de octubre. Me refiero a The Last Dangerous Visions, la tan postergada tercera entrega de Visiones peligrosas, la mítica antología que Harlan Ellison fue retrasando durante décadas y que, finalmente, ha visto la luz póstumamente gracias al impulso de J. Michael Straczynski.

Ya tengo lectura para este invierno. Solamente ha tardado 52 años en salir (los que tengo yo ahora mismo, aunque me quedan menos de dos semanas para cumplir otro). Con esto, Straczynski ha conseguido que le perdone por la que lió en Marvel hace años con The Twelve y El Escuadrón Supremo.

miércoles, 22 de mayo de 2024

S·T·T·L, diaspar.

Hoy me he enterado del fallecimiento, hace ya un tiempo, de José Antonio López Ruiz, conocido en el fandom de la ciencia ficción como “diaspar” (con minúscula, como insistía siempre). Era todo un personaje. Muchos aficionados al fantástico lo habréis conocido. Fue un pionero de la digitalización de libros amateur, no ya en nuestro país, sino a nivel internacional. Que yo sepa, fue el primero en España en escanear libros por su cuenta, fuera de centros de documentación, en plan casero, para compartirlos en Internet, allá por la segunda mitad de la década de los noventa.

En la red Usenet, fue usuario del grupo de noticias es.rec.ficcion.misc (antes, de es.rec.ficcion) durante unos cuantos años. Allí fue el perejil de muchas salsas, alma de muchas fiestas, creador de buena parte de la cultura propia de aquella comunidad, pariendo expresiones como tierno plasmoide, casta matrona o sesudo varón, que la mayoría utilizábamos con entusiasmo y sin ruborizarnos. Nos dio un santo patrón (Santo Tomás Moro, autor de Utopía). Personalmente, me otorgó el título de Lascivo Varón y Faquero Mayor de es.rec.ficcion.misc, Voz de San Moro, profeta del Señor Moro y varios más. Si no me equivoco, fue quien acuñó el término “The Pila”. En fin, un figura.

Su gracejo andaluz aliñó nuestras conversaciones y compartió con nosotros cientos de libros, todos descatalogados, que de otra manera nos hubiera sido muy difícil leer. Y no solo a nosotros; miles de aficionados latinoamericanos se han beneficiado de su labor, inspirando a émulos como el argentino Sadrac, otro de los pioneros de las bibliotecas virtuales surgidas del mundo aficionado.

No sé con exactitud qué edad tenía; si no me fallan mucho las cuentas, superaba la ochentena. Malagueño de origen gaditano, ingeniero de aguas jubilado, antiguo motero, naturista, era un tipo dinámico, extrovertido y, como él mismo se definía, pendenciero y fosforético. Era un tipo excéntrico, desde luego, y tenía sus aristas, con las que uno podía rozarse y hasta herirse, pero el paso de los años lo lava todo. Al final, lo recuerdo con cariño y agradecimiento.

Sit tibi terra levis, maese diaspar, “abu”, casta matrona donde las haya.

domingo, 25 de febrero de 2024

«La Voz de su Amo», de Stanislaw Lem (1968)

Hay unas cuantas novelas de ciencia ficción que no están ya en mi Top Five de favoritas, pero lo estuvieron en otro tiempo y podrían entrar perfectamente en mi Top Ten. Por ejemplo, La Voz de su Amo.

Ya comenté con entusiasmo esta novela del gran autor polaco en un pequeño texto para C hace un montón de años, en 2006, en el marco de un homenaje que varios escritores, críticos y aficionados (como yo), le dedicamos poco después de su fallecimiento. No voy a repetirme, porque lo compartí aquí hace tiempo, y para lo demás está Wikipedia, que tiene una entrada muy buena sobre esta novela. Lo que pretendo es completar un poco mis impresiones y añadir algo de contexto sobre mi experiencia como lector.

Leí La Voz de su Amo a comienzos de la década de los noventa, en la misma época que Naufragio, de Charles Logan (novela que también estuvo muchos años en mi Top Five, posiblemente más por razones sentimentales, por lo que me hizo sentir en aquel momento, que por su calidad literaria).

Voy a comentar brevemente algo sobre Naufragio, que fue un caso un poco especial. Estaba solo en Murcia, recién llegado de Santander, sin amigos. Mi timidez era grande (no se me curó hasta unos años después, durante mi servicio militar) y mi carácter septentrional, reservado y precavido, chocaba frontalmente con el de la mayoría de la gente de aquella zona (siento generalizar, pero así es como lo recuerdo), cuya franqueza y curiosidad resultaba difícil de tolerar para un Santanderino de Toda la Vida como yo. El protagonista de Naufragio estaba solo y atrapado en otro planeta, como me sentía yo. No me extraña, con la perspectiva que dan los años, que me identificara tanto con el personaje protagonista. Normalmente ando bajo de empatía, pero no pude evitar emocionarme al acabar la novela. Al fin y al cabo, hablaba de mí.

Sobre Naufragio podéis leer en C una visión diferente y menos halagüeña, de Ignacio Illarregui. También está disponible un breve comentario, muy entusiasta (quizá demasiado), que hice en aquí en Cavernalia en 2012.

El caso de La Voz de su Amo es muy diferente, como lo es la emoción que me evoca. La admiración que ya sentía por Lem desde muy niño (os recuerdo que fue el primer autor de ciencia ficción que conocí, aparte de Jules Verne) aumentó drásticamente. Ya he comentado cómo me sentí en su primera lectura, enfrentado a una auténtica avalancha de ideas maravillosas que brotaban por doquier, prácticamente en cada página. A muchos les haría falta un glosario detallado para no perderse; de hecho, yo tuve que hacerme uno y hasta visité una biblioteca (eran otros tiempos, sin Internet) para consultar términos y aprender sobre los conceptos que iba desgranando el autor polaco a lo largo de la novela. Esto es algo que conecta a la mayoría de mis novelas favoritas, como ya he dicho aquí varias veces.

La Voz de su Amo viene a ser un compendio de muchos de los temas tratados por Lem en sus obras, destacando asuntos como la dificultad de entenderse con El Otro tras un primer contacto, las limitaciones humanas a la hora de enfrentarse a misterios de naturaleza posiblemente incognoscible, la crítica a la burocracia...

Ya no me acordaba, pero tengo escrito que, como ocurrió con Naufragio, me puse inmediatamente a releerla. No suele ocurrir, os lo aseguro.

Como siempre, debo recalcar que mi consideración hacia esta novela es subjetiva, y si está tan alta en mi estimación es por razones más personales, y de gusto particular, que por motivos estrictamente literarios. Seguramente podría, si me esfuerzo, encontrarle defectos que poder indicaros. Pero yo, generalmente, no escribo reseñas ni críticas de libros; me limito a comentarlos a mi aire. Y no me apetece desbarrar sobre eso.

Dicho esto, seguramente La Voz de su Amo no es lo mejor para comenzar a leer a Lem, pero resulta excelente para el lector ya iniciado en novelas como Solaris, Fiasco o Edén. Por cierto, últimamente hay disponibles muy buenas ediciones de las obras de Lem con las que poder empezar a familiarizarse con su literatura, incluyendo estas que acabo de mencionar, gracias a la editorial Impedimenta.

lunes, 5 de febrero de 2024

S·T·T·L, Christopher Priest (1943-2024)

El viernes pasado falleció, a los 80 años de edad, Christopher Priest. Fue autor de El prestigio (ganadora del World Fantasy Award y llevada al cine por Nolan como El truco final; de hecho uno de sus libros, The Magic, trata sobre eso) y de un montón de obras más como Fuga para una isla, El mundo invertido (ganadora del premio de la BSFA y finalista del Hugo) y Experiencias extremas, por citar algunos.

En la TerSa estábamos más o menos informados de sus andanzas gracias a nuestro contertulio y corresponsal en Londres, Borja Bilbao, que lo trataba personalmente y ha sido quien nos ha transmitido la noticia (yo me enteré el sábado, por Nacho Illarregui, en una de nuestras habituales sesiones de juegos de mesa).

Yo no soy muy fan de Priest, como lo es Nacho, pero sí que lo he leído y he disfrutado en general de sus libros (con unos más que con otros; tengo un cariño especial a su homenaje a H. G. Wells, La máquina espacial), aunque me faltan algunos importantes por leer. Estoy de acuerdo con Nacho en que en España se le ha olvidado, injustamente, a nivel editorial. Nunca ha dejado de escribir, también ensayos y cuentos, incluso en sus últimas semanas, y tiene unas cuantas novelas sin publicar en nuestro país. Incluso tiene ensayos como The Book on the Edge of Forever, finalista del Hugo, sobre la mítica tercera entrega de las Visiones peligrosas de Harlan Ellison, que me gustaría leer. *

Sit tibi terra levis, Christopher.


* Por cierto, me he enterado de que The Last Dangerous Visions podría salir finalmente en septiembre de este mismo año, o sea, más de medio siglo después de que Ellison comenzase a recopilarla y transcurridos seis años desde su muerte.